El baño y la cocina son dos de los espacios del hogar más sensibles y donde mayor higiene y limpieza se precisa. Junto con las pilas, el horno, los bancos de cocina y los elementos del baño, hay otro elemento cuya limpieza supone un gran reto en el día a día. Se trata de las juntas de las baldosas, tanto de la cocina como del cuarto de baño. Ambas estancias recurren a revestimientos de cerámica para cubrir las superficies verticales de las paredes para protegerlas de la humedad propia de estos espacios.

El uso de placas cerámicas en las paredes de la cocina y del baño mejora el aislamiento de las estancias y facilita la limpieza. Suelen ser espacios muy sometidos al agua, a olores y otros elementos que podrían dañar una pared sin este tipo de revestimientos. Sin embargo, hay algunos puntos que deben tenerse en cuenta: las juntas. Se trata del diminuto espacio que queda entre losa y losa de cerámica, y en muchas ocasiones por la humedad y el paso del tiempo acaban poniéndose negras. Aunque el empleo de nuevos revestimientos como el porcelánico están acabando con estas juntas, lo cierto es que las juntas negras son un verdadero quebradero de cabeza que, pese a lo que pueda parecer, tiene solución.

En el mercado hay limpiadores comerciales muy eficaces para acometer esta tarea en baños y cocina. No obstante, hay soluciones caseras a las que recurrir sin el empleo de productos químicos.

El truco casero y fácil para limpiar las juntas negras del baño

¿Cómo limpiar las juntas negras de los baños o la cocina?

No hay nada más sencillo. Salvo en los casos más severos de suciedad donde habría que recurrir a desincrustantes más potentes, lo cierto es que el empleo de vinagre y un poco de bicarbonato es más que suficiente para que las juntas vuelvan a estar limpias como el primer día.

Para mejorar el resultado de la limpieza en el caso de las superficies verticales es mejor recurrir a un pequeño pulverizador que permite distribuir el producto de forma uniforme. Hay que dejar actuar durante unos segundos la solución sobre la superficie de la junta y aclarar. Si la suciedad persiste, repite el proceso y prueba a utilizar un pequeño cepillo para intentar limpiar la junta negra.

Por último aclara con agua y seca la superficie.

Esta técnica es capaz de acabar con la suciedad de la junta de las baldosas. Sin embargo, es posible que con el paso del tiempo la masilla de la junta acabe desgastándose y desaparezca. Es esos casos habría que volver a rejuntar las baldosas con la ayuda de un preparado de fácil aplicación a la venta en los supermercados y droguerías.