04 de septiembre de 2013
04.09.2013
Duques de Palma

La Infanta Cristina e Urdangarín, nueva vida en Suiza

Su nuevo hogar, un ático construido en piedra,se encuentra en pleno casco histórico de Ginebra

04.09.2013 | 21:55
Fotografía de archivo de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarín

La infanta Cristina ya ha llegado a Ginebra, la ciudad en la que residirá a partir de ahora junto con sus hijos, Juan, Pablo, Miguel e Irene. Su marido, el exjugador de balonmano Iñaki Urdangarín, también los ha acompañado en estos primeros días en la capital suiza, a pesar de que él seguirá residiendo en Barcelona -aunque ya han anunciado que visitará frecuentemente a su familia-.

Los Duques de Palma han pasado unos agradables días de aclimatamiento en su nueva ciudad, justo antes de que los niños comenzaran las clases. Tranquilos, sonrientes y muy unidos, todos los miembros de la familia pasearon juntos por el casco antiguo de Ginebra, en una sesión de turismo que inmortalizaron con sus móviles.

El nuevo hogar de la Infanta se encuentra en pleno casco histórico, un ático construido en piedra en el que, además, compartirán comunidad y garaje con otros vecinos. La zona, repleta de comercio, restaurantes y otros servicios, les permitirá llevar una vida amena en el centro de la ciudad.

Esta idílica estampa familiar recuerda a la que vimos hace cuatro años, cuando los Duques aterrizaban en Washington debido al traslado de Iñaki Urdangarín dentro de Telefónica. Ahora la situación es bastante distinta, con Urdangarín imputado en el caso Nóos por malversación, fraude, prevaricación, falsedad y blanqueo de capitales; la imputación y posterior desimputación de la Infanta, y el proceso judicial en pleno desarrollo. Ahora que la polémica vuelve a ponerlos en el centro de todos los focos, debido al "préstamo" de 1,2 millones de euros que el Rey hizo a su hija para adquirir su residencia de Pedralbes, no es fácil para el matrimonio disfrutar un momento de normalidad.

No obstante, la familia ha intentado en todo momento mostrar su lado más tranquilo y corriente de cara a los pequeños que era lo que fundamentalmente buscaban. A pesar de la tensión en la que se encuentras los seis se han dejado ver como cualquier otra familia, muy unidos, cariñosos y relajados, lejos de las preocupaciones que, por lo menos a Urdangarin, le esperan a su vuelta a España.

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