Hartos de la presión mediática, del acoso, de las burlas, los duques de Sussex, el príncipe Enrique y su esposa, Meghan Markle, pusieron pies en polvorosa del Reino Unido y se instalaron en otro continente. En Estados Unidos, país de la actriz de la serie “Suits”, precisamente, será donde la pareja que hace poco más de un año dejó sus obligaciones con la agenda oficial de la familia real británica para impulsar sus propios proyectos y su independencia económica, va a conceder próximamente su primera entrevista en un plató de televisión para contarlo todo.

No habían pasado ni 24 horas desde que la pareja había dado su primera exclusiva bomba, que esperan su segundo retoño, que ocupará el octavo lugar en la línea del trono británico, cuando la cadena CBS confirmó en un comunicado que los duques van a protagonizar un especial informativo en horario de máxima audiencia en el que mantendrán una conversación íntima con la presentadora Oprah Winfrey, gran amiga y defensora de la pareja.

Desde el cisma “Megxit” con la institución que encabeza Isabel II, Enrique (36 años) y Meghan (39) han sido parcos en palabras y aún más en exhibiciones públicas. Hasta el punto de que el mes pasado pusieron tierra de por medio de los haters que los atosigaban y cerraron sus cuentas de Twitter y Facebook. Desde entonces, tan solo mantienen abierta la cuenta de Instagram de la fundación Archewell, que lleva el nombre de su primogénito, Archie. Meses antes, ella ya había cerrado sus redes sociales personales –excepto Instagram– por su propia “salud mental”, adujo. El matrimonio se ha enfrentado a la prensa sensacionalista británica, a la que ha culpado de su exilio, y ha interpuesto varias demandas contra algunos medios, como la que hace unos días acaba de ganar Meghan contra la empresa editora del “Mail on Sunday”. Sin embargo, después de ser víctimas de tanto “profundo” dolor causado por las “prácticas ilegales y deshumanizantes” de los tabloides, la pareja se prepara ya para volver a los focos.