Tomar una infusión de poleo es tan frecuente en tantas autonomías porque el conocimiento sobre los beneficios que aporta al organismo son conocidos por la población.

«Los poleos o especies del género Bystropogon son arbustos con aroma a menta de intensidad variable según la especie. Son muy populares por su frecuente uso como infusión aromática, sobre todo en lugares fríos de cumbre, donde esta agüita calienta el estómago y alivia las congestiones y catarros respiratorios», explicó Jorge Cruz, médico naturista especializado en plantas medicinales, unos conocimientos plasmados en el libro «Más de 100 Plantas Medicinales», editado por la Obra Social de La Caja de Canarias (2007).

Este arbusto leñoso que suele medir entre uno y dos metros de altura, es un endemismo de Canarias. Y en el archipiélago crecen hasta cinco especies diferentes, que también se pueden ver en otros territorios insulares macaronésicos.

Gran Canaria, Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro tienen en sus zonas claras de pinar y monteverde estos arbustos, que asimismo viven, aunque en menor medida, en áreas próximas a la costa de las islas de mayor altitud.

«Las partes de la planta que se emplean en medicina natural son las hojas y las sumidades (extremos superiores)», precisó Cruz.

Los principios activos del poleo, en concreto los de la variedad Bystropogon origanifolius, son los terpenos (compuestos orgánicos) como la pulegona, mentona, limoneno y piperitona.

Esos componentes reúnen propiedades terapéuticas derivadas de la experiencia que proporciona el uso tradicional. «En medicina popular se ha utilizado desde siempre como expectorante anticatarral y descongestionante nasal; además de confortar el estómago y favorecer la digestión», indicó el experto.

Según el contenido en principios activos o ensayos farmacológicos, «las sustancias activas del poleo estimulan las secreciones digestivas y disminuyen los espasmos gastrointestinales; la pulegona es una sustancia activa del poleo que ha mostrado en estudios farmacológicos experimentales capacidad antibiótica frente a bacterias, virus y hongos», añade Jorge Cruz.

Pese a sus reconocidas bondades, la utilización de plantas medicinales debe observar ciertas precauciones con carácter general, y siempre siguiendo las indicaciones del especialista que las prescribe para cada persona.

«En el caso del poleo, no existen estudios farmacológicos o clínicos de toxicidad para el género Bystropogon», precisó Jorge Cruz que añadió que, sin embargo, sí existen datos, de otras plantas de la misma familia (Lamiaceae) y similar composición en principios activos, como Mentha pulegium, que atribuyen a su aceite esencial toxicidad hepática y renal, si se administra en dosis elevadas.

Pero, en cualquier caso, el especialista señaló que la toma de este tipo de aceite es muy inusual, por lo que esos riesgos son casi inexistentes. Aunque no existen casos de toxicidad por infusión de hojas de poleo, no hay que exceder las cantidades recomendadas. Y tener especial cuidado con niños,durante el embarazo, lactancia y con los enfermos renales y hepáticos.