La leche que un niño ingiere durante una misma toma es muy diferente entre el inicio y el final. Y toda es imprescindible para la correcta alimentación del bebé.

Al principio la leche materna es mucho más aguada que al final, cuando es muy rica en grasa, que es lo que hará engordar al pequeño y que tome peso. Por este motivo es tan importante que sea el bebé el que suelte por sí solo el pecho en vez de retirarlo o antes de ofrecerle el otro para, así, garantizar que ha tomado la leche más 'ligera' y la más 'grasa'.

De esta forma, al inicio de la toma, los bebés ingieren sobre todo agua con la que calman la sed y al final, cuando el pecho empieza a vaciarse, es cuando reciben la grasa y los componentes necesarios para hacer que cojan peso y entren dentro de los parámetros de los ansiados percentiles.

Raquel Sarabia, responsable del taller de lactancia de la Maternidad del Hospital de Manises lo explica a la perfección en el siguiente vídeo:

¿Sabes cómo es la leche que toma tu bebé del pecho?