Lograr un vientre plano y esculpido no es tarea fácil si se piensa en adelgazar. Deshacerse de la grasa que se acumula en los famosos michelines y cartucheras se convierte en todo un reto que se vence con mucha fuerza de voluntad y constancia.

De hecho, es fácil toparnos con personas que están muy en forma, que practican habitualmente deporte, pero no logran deshacerse de la endiablada tripa.

No todo el mundo tiene el mismo abdomen; tampoco el origen de su grasa proviene de las mismas razones.

Ahora que se acerca el verano y empezamos a prestar más atención a nuestra figura, debemos saber que la retención de líquidos es juntamente con la dieta y el sedentarismo uno de los factores fundamentales que más contribuyen a que aumente nuestro volumen y ganemos peso. En este sentido, la retención de líquidos tiene efectos visibles tanto en la báscula como en el espejo. Esto es así porque aunque el cuerpo humano regula de manera constante los niveles de líquidos que hay en el organismo, cuando no lo hace de forma correcta o existe un exceso de agua se rompe el equilibro de nuestro organismo y se produce la llamada retención de líquidos.

Cuando esto ocurre, este líquido se acumula en el espacio que existe entre las células, dando como resultado un aumento del peso y la hinchazón de varias partes del cuerpo como manos, tobillos, muslos, el vientre...

Seguir una dieta baja en sodio y comer alimentos naturales como las frutas, las verduras, las hortalizas, las legumbres, las carnes y los pescados frescos ayudarán a nuestro organismo a hacer frente a esta problemática. Las infusiones de té verde o cola de caballo, por ejemplo, también nos pueden venir muy bien. En cambio, las grasas vegetales y los alimentos procesados son nuestros enemigos.

Otro truco es hacer cada noche un sencillo ejercicio. Uno de los más eficaces para endurecer el abdomen son las planchas abdominales. Es un ejercicio muy sencillo de hacer en casa y con el que activarás toda tu musculatura.

Para realizar la plancha abdominal perfecta, túmbate boca abajo y apóyate sobre los antebrazos, formando una línea recta con el cuerpo. Los codos deben estar en línea recta con los hombros. Mira al suelo para mantener alineada la zona cervical y mantén esta posición durante 15 segundos. Muy importante: durante el ejercicio inhala y exhala profundamente. Puedes realizar por la noche, antes de ir a la cama. Apenas te llevará un minuto y sus resultados son formidables a corto plazo.