Imposible. Que una pasta sacie, esté buena, no engorde y encima ayude a adelgazar. Con esta premisa se antoja cuanto menos irreal pero existe. Llega desde oriente y se está poniendo rápidamente de moda. El Konjac se ha convertido en el nuevo dorado de la alimentación sana y ya está a la venta en los principales establecimientos de alimentación saludable y herbolarios. Lo tiene todo para hacerlo.

Qué es el Konjac

No es una pasta al uso. No se elabora ni con arroz ni con cereales ni tampoco con ninguna legumbre. La pasta Konjac se hace a partir de un tubérculo originario de Asia. Su raíz tiene una cualidad que la hace casi única y es la fuente de las propiedades de esta pasta milagrosa que ayuda a adelgazar: está compuesta casi en su totalidad por fibra, tiene una elevada capacidad de absorción del agua y no tiene calorías.

Una raíz con más de 1.000 años de uso en Asia

No es la primera vez que se usa esta raíz en la alimentación. La fibra que contiene se conoce con el nombre de glucomanano y, aunque en occidente apenas se ha utilizado como ingrediente en algunos fármacos adelgazantes por su capacidad saciante, lo cierto es que en asia llevan más de mil años usándola como base de muchos platos.

La forma de introducir el Konjac en la cocina es a través de su forma de pasta. Tras un proceso de elaboración similar a la de la pasta de arroz (de hecho el resultado final es muy parecido) se elabora una pasta a la que se le puede dar la forma deseada. La más común es la de fideos y se pueden usar en salteados o sopas. En realidad los fideos no tienen sabor. Son simplemente una base que se empapa de los sabores con los que se acompaña. Esa característica le otorga mil posibilidades culinarias y la convierten en casi un sustituto perfecto para la pasta tradicional o los nuddles de arroz. El acompañamiento de la pasta es la clave.

En asia lo acompañan con salsas, carne y otros productos con mucho sabor.

Los fideos Konjac no tienen calorías

Diferencias con la pasta tradicional

Se parece mucho a otros fideos, sobre todo a los de arroz, pero en el fondo es radicalmente diferente y tiene toda una serie de ventajas. En primer lugar resulta mucho más saciante que la pasta tradicional dado que tiene un capacidad de absorción de agua enorme. El Konjac puede absorber hasta 50 veces su peso en agua por lo que una pequeña cantidad acaba teniendo mucho volumen. Esta pasta llena más que otro alimento y, por tanto, sacia mucho más porque llena el estómago.

Al tratarse de un producto compuesto en más del 90% por agua los riesgos asociados al producto son prácticamente inexistentes. Sin embargo, el uso de pasta Konjac debe hacerse con prudencia. Se trata de un alimento que no contiene calorías y, por tanto, no aporta nutrientes al cuerpo. Esta compuesto por fibra, que no se digiere, y por agua así que convertirlo en la base de la alimentación durante muchos resultaría catastrófico y peligroso. El Konjac debe formar parte de una dieta equilibrada para evitar situaciones de déficit nutricional.