Y la pregunta es claramente afirmativa. Las impresoras modernas, lejos de haberse estancado en un oscuro y obsoleto pasado, son cada vez más inteligentes, versátiles y de calidad. Y las cifras de ventas así lo indican. Tras unos años de estancamiento, la irrupción de la impresión sin cables está provocando que el mercado crezca entre un 1 y un 3% anual desde 2013 en toda Europa. Sin embargo, llama la atención el hecho de que sea nuestro país uno de los que más suben en cuanto a la venta de dispositivos de impresión. Según la consultora Context, en 2014 las ventas aumentaron un 10% en España, y al cierre del primer semestre del pasado año, la subida era del 19%, fruto de la recuperación económica que empiezan a notar muchos pequeños comercios españoles, que han apostado por cambiar sus viejas impresoras por equipos más modernos.

No cabe duda de que la irrupción masiva de dispositivos móviles en nuestras vidas y la masificación fotográfica ha llevado a que apetezca cada vez más enmarcar esa maravillosa instantánea que hicimos con nuestro móvil durante las últimas vacaciones. Todo queda ahora inmortalizado en nuestros smartphones, y muchas veces queremos imprimirlo. Los actuales equipos, dotados en muchas ocasiones de tecnología wifi, permiten que imprimir directamente desde el teléfono o la tableta sea coser y cantar. Limpio y fácil.

Además, las nuevas impresoras que hay en el mercado son productos mucho más útiles y versátiles de lo que eran antaño. Bajo el nombre de "multifunción" se esconden dispositivos que, además de imprimir con calidad fotográfica, son capaces de escanear, fotocopiar e incluso enviar y recibir faxes.

Impresoras modernas, bien diseñadas, capaces de hacer casi de todo, inalámbricas y compatibles con cualquier dispositivo móvil, irrumpen así con fuerza en un mercado que ha estado parado durante demasiado tiempo.

Y como cualquier tecnología, los precios bajan así como se masifica el uso. Impresoras que hace unos años podían costar varios cientos de euros se encuentran en el mercado por poco más de un centenar. Y los consumibles, que eran el caballo de batalla de estos dispositivos, han bajado su precio considerablemente debido en gran medida a la irrupción masiva de los cartuchos de tinta de marcas blancas, mucho más económicos que los originales.

Pero conviene estar atentos con los cartuchos de marcas blancas ya que su calidad de impresión no es la misma y en ocasiones pueden causar problemas.

No pasa nada grave si es para imprimir documentos de forma intensiva, pero ojo con las fotos, ya que no solo imprimiremos imágenes con menor calidad sino que con el paso del tiempo las fotos perderán color. Y es que lo barato puede salir caro en ocasiones.