16 de enero de 2020
16.01.2020
Seguridad en la red

La aplicación que usan tus hijos, ¿un imán de pederastas?

El acoso sexual a menores por internet, la falta de políticas claras y la censura de contenidos son algunos de los problemas de la red china

16.01.2020 | 17:29
La aplicación que usan tus hijos, ¿un imán de pederastas?

La aplicación de vídeos musicales de 15 segundos Tik Tok fue la cuarta aplicación social más descargada el año pasado, pero se entrevé un año complicado para la red china. En abril la plataforma fue multada con 5,7 millones de dólares por recopilar datos de niños, la sanción civil más elevada jamás impuesta por la Comisión Federal de Comercio en un caso de privacidad de menores.

«En Tik Tok niños y adolescentes buscan su propio espacio, y nada les molesta más que tener que compartir red social con sus padres», afirma Ferran Lalueza, profesor de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC. De hecho, según datos de Digiday, el 60% de los usuarios tienen entre 16 y 24 años, aunque se presume que pueden haber individuos más jóvenes. «Las redes que no han sido masivamente colonizadas por el público adulto resultan particularmente atractivas a niños y adolescentes, que las perciben como un entorno genuinamente propio sin intromisiones ni supervisión parentales», comenta Lalueza.

La edad de los usuarios de Tik Tok, un problema grave sin control

Entre vídeos musicales, duetos y retos (challenges) resulta difícil aburrirse en una red con tantas opciones creativas y con un lenguaje más propio de las generaciones Z y posterior, pues según los expertos, en Tik Tok hay adolescentes (más de 13 años), preadolescentes (de 11 a 13) y niños (menores de 10 años). «El problema de esta red es la dificultad de verificar la verdadera edad de los usuarios, un problema que atañe a todas las redes sociales, pero que en el caso de Tik Tok se ve agravado por el alto porcentaje de usuarios menores que usan esta red», advierte Lalueza.

Una vez que se inicia la sesión, se pueden empezar a publicar videos de uno mismo que después verán otros usuarios, y cualquiera de ellos podrá enviar un mensaje al autor del vídeo directamente. Y es que esta red, que aún no ha conseguido formar parte del Global Internet Forum, una asociación que fomenta el buen uso de internet, está siendo investigada en el Reino Unido por temor a que sea un «imán de pedófilos».

«En Tik Tok confluyen con facilidad, en un mismo ciberespacio, agresores y víctimas; para los pederastas es fácil acceder y contactar con menores porque saben que es una red muy utilizada por ellos, lo que se conoce como child grooming», afirma Marc Balcells, profesor del programa de Criminología de la UOC.

El diario británico The Sun investigó varios casos de grooming (engaño a menores por parte de pederastas) en que niños de 8 años recibían mensajes amenazadores de adultos en Tik Tok. Es lo que se conoce como child grooming que consiste en una serie de actitudes y actuaciones engañosas por parte de un adulto para obtener la confianza de un menor de edad y conseguir así favores sexuales.

«Para los menores es un espacio donde jugar y socializar, hacen un uso lúdico de la red sin pensar que pueden convertirse en víctimas», explica Balcells, que añade que «el problema es que van cediendo imágenes y videos, de los que no se puede tener control una vez salen de su esfera, ni saber dónde son guardados ni en qué servidores, y hasta qué punto puede haber infiltraciones de delincuentes o de redes de pederastas en línea».

¿Quién vigila los contenidos?

La falta de control del contenido de Tik Tok es otra de las grandes polémicas. La red social se vio obligada recientemente a eliminar más de 20 cuentas relacionadas con el grupo terrorista ISIS. En estas se compartían vídeos animados con música y emojis, en los que se podían ver torturas, que llegaron a miles de usuarios de la red. La alarma saltó después de la investigación de The Wall Street Journal.

«No es la primera vez que sucede. Han buscado siempre atraer a un público joven y comunicarse de una manera secreta», afirma Balcells. «Tik Tok es indudablemente interesante para grupos terroristas yihadistas por la horquilla de edad media de sus usuarios. Son públicos especialmente permeables y es un modelo de propaganda ya utilizado, que en un momento pasado se transmitía por WhatsApp, después por Telegram y ahora por Tik Tok», afirma en esta línea, Andrés Ortiz, autor de la Editorial UOC y experto en propaganda terrorista.

Herramientas de inteligencia artificial que no se explican

Parece que la red china empieza a poner soluciones, o al menos en parte, a este problema expandiendo su equipo de moderadores para revisar el contenido publicado. Aunque ya en su momento tuvo problemas con la supuesta censura, confirmada por antiguos trabajadores de Tik Tok, que afirmaban que se eliminaban vídeos que mencionaban temas tabú en China, contenidos políticos o bailes sugestivos. «La presencia de políticas poco claras de la red social puede generar desconfianza y la censura, falta de libertad», afirma Silvia Martínez, directora del máster de Social Media: Gestión y Estrategia, de la UOC.

Aunque el secreto del éxito de esta aplicación es también su alto nivel de participación y fidelización (engagement). «Todo ello, gracias a un uso extremadamente sofisticado y efectivo de la inteligencia artificial a la hora de generar algoritmos y de un amplio abanico de funcionalidades ideadas para propiciar la interacción entre usuarios, como valorar, regalar, comentar o compartir, hacer dúos, etc.», explica Lalueza.

Todo lo anterior hace que esta red tenga una tasa de engagement del 29%, pero también que le haya costado la crítica por la falta de transparencia en el uso de la inteligencia artificial. «La actuación de los algoritmos que analizan parámetros diferentes para ofrecer el contenido lo más afinado posible y la posibilidad de seguir perfiles concretos con el objetivo de ofrecer a los usuarios los contenidos que pueden ser más de su gusto garantiza su permanencia y los anima a que sigan interactuando», concluye Martínez.

*Nota sobre los autores: Ferran Lalueza es profesor de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la UOC, Marc Balcells es profesor de los Estudios de Criminología de la UOC, Andrés Ortiz es periodista y autor de la Editorial UOC y experto en propaganda terrorista y Sílvia Martínez es directora del Máster de Social Media de la UOC, gestión y estrategia.

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