Cuando las características de la roca de una obra de esta magnitud así lo requiere, en lugar de proceder al picado, se lleva a cabo una voladura con explosivos.

Levante-EMV se ha desplazado hasta los alrededores del término municipal de Casinos donde se están realizando los trabajos de ampliación de la CV-35. En el vídeo se puede observar cómo se produce una de estas explosiones controladas.

La seguridad debe ser máxima en todo momento. Un estudio previo analiza la viabilidad de la detonación, se informa a los vecinos, se produce al corte de tráfico y se desaloja la zona. Mientras a pie de obra se prepara el artefacto, dos guardias armados velan por la protección de los materiales.

Cuando todo está correcto, se da luz verde y las cargas explosivas reducen el montículo de roca a pedazos en tan solo unos segundos. Ahora sí, serán de nuevo las máquinas las que en cuestión de pocas horas habrán retirado todos los restos de piedras y podrá reanudarse el tráfico. Como si nada hubiera ocurrido.