La colombiana Carolina Caycedo no se considera una activista política porque, dice, las activistas políticas de su país "las matan" y ella ha conseguido desarrollar una carrera artística que le ha permitido viajar y exponer en muchos lugares del mundo. Pero Caycedo sí acepta el “activismo visual” de sus obras, el “compromiso” con la naturaleza y los trabajos y cuidados colectivos inherente en sus instalaciones, vídeos, libros de artistas, fotografías, collages y esculturas. Piezas con las que, reconoce, ha podido “hablar y decir lo que pienso” e intentar “generar un cambio” en el mundo que le rodea.

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