Un disparo de la Pirotecnia Vulcano a lo largo de la Plaza de Tetuán, entre los dos grandes lugares vicentinos (el convento de Dominicos y la Casa Natal) supuso el acto final de la Ofrenda al santo. La Honorable Clavariesa, Toña Játiva, fue la encargada de iniciarla encendiendo la traca simbólica de inicio