Muchos pescadores de arrastre están perdiendo jornadas enteras de trabajo al engancharse en sus redes grandes atunes muertos y en estado de descomposición. Afirman que los han abandonado en el mar los grandes atuneros de cerco. Esos atunes mueren durante el traslado a las piscifactorías. Sus cadáveres quedan en el fondo del mar. Los arrastreros los atrapan y todas sus capturas, al estar en contacto con los ejemplares putrefactos, se echa a perder.