El vicerrector de Infraestructuras de la Universitat de València, Justo Herrera, dio ayer nuevos detalles del concurso de ideas convocado por la institución académica para renaturalizar y mejorar la integración paisajística del campus de Tarongers.

El campus de Tarongers ocupa un superficie considerable, en su día ganada a la huerta, con un total de 97.500 metros cuadrados, de los que este concurso pretende transformar 52.900, ocupados en la actualidad por explanadas y espacios abiertos que la Universitat quiere reconectar con una intervención de mejora paisajística, tal como avanzó Levante-EMV. Campilló ha valorado el proyecto de la Universitat por que contribuye a la «humanización de Tarongers», un equipamiento que es «hijo de una época constructiva» distinta a la actual.

En la intervención se mantendrá el vallado «antibotellón». La» perimetración» del campus es de hecho una de las premisas del concurso, aunque se garantizará como se viene haciendo hasta ahora la permeabilidad del recinto la mayor parte del día. Campillo, por su parte, matizó que el botellón es actualmente «minoritario» en esta zona.

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