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El Tourmalet

Verde que te quiero verde, Van Aert

Tourmalet por Sergi López Egea.

Tourmalet por Sergi López Egea. / REDACCIÓN

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Sergi López-Egea

Sergi López-Egea

Cartagena (enviado especial)

Un genio anda suelto por la Vuelta, viste de verde y es de los pocos que pueden tutear a Tadej Pogacar, que sigue siendo el astro más alto del universo, aunque esté convaleciente en un hospital de Barcelona.

A veces, le fallan las piernas, como ocurrió en la llegada de la etapa de este martes, aunque en otras ocasiones brilla y destaca, siempre entre los mejores. Se llama Wout van Aert y es fácil de identificar precisamente porque lleva la casaca verde que lo distingue como líder de los puntos, antiguamente llamada la clasificación de la regularidad.

Posiblemente la retirada de Pogacar por caída le ha puesto más fácil la victoria en esta tabla que a Enric Mas al frente de la general pues los rivales los tiene a más distancia, sabe perfectamente controlarlos, donde arañar puntos y tiene la experiencia de haber llegado así vestido a París en 2022, en el que fue su mejor Tour, con tres victorias de etapa y destacando como protector principal de Jonas Vingegaard cuando conquistó el primero de sus dos Tours.

No se irá de vacío

Van Aert, tenedlo por seguro, no se irá de esta Vuelta sin sumar una victoria. La del domingo, en Córdoba, por el mismo territorio en el que venció hace dos años, le va como anillo al dedo. Que no se despisten, tampoco, los tres ciclistas que lo preceden en la clasificación de la montaña liderada por el corredor colombiano Santiago Buitrago, con Mas, casi sin querer, en la segunda plaza y sin ánimo de pelear por los puntos de la montaña, y el noruego Andreas Leknessund gracias al triunfo que obtuvo en Valdelinares. O sea, que el reinado de la montaña se definirá entre un corredor sudamericano y otro flamenco.

Van Aert se ganó el cariño del mundo ciclista cuando en abril consiguió el triunfo en la París-Roubaix. Fue el único que resistió la furia de Pogacar, quien superado el famoso Carrefour de l’Arbre, cuerpo a cuerpo con la estrella flamena, ya sabía que poco o nada, por mucho ‘Pogi’ que fuera, podía hacer frente a Van Aert si ambos llegaban juntos al velódromo que entrega el adoquín al vencedor de la prueba.

No fue por fastidiar a Pogacar, ni porque se le tuviera manía de tantos éxitos que logra en todas partes, sino porque todo el mundo sabía que el triunfo era una recompensa a un corredor que llevaba años peleando en el ‘Infierno del Norte’, que acostumbra a tener mala pata en las grandes clásicas de primavera y que llevaba un par de temporadas perseguido por las desdichas y las caídas.

Se quedó sin Tour

De hecho, este 2026, a pesar de que la suerte le sonrío en Roubaix, volvió a girar la tortilla cuando se lesionó y se le infectó un codo que obligó al Visma a no alinearlo en el Tour que se estrenó en Barcelona.

En su caso, la ausencia en la Grande Boucle no ha traído la incorporación a la Vuelta, puesto que la carrera española estaba desde enero anotada en su calendario. Tenía una deuda pendiente porque hace dos años padeció un accidente similar al de Pogacar.

En 2024, camino de los Lagos de Covadonga se estampó contra un muro en una bajada. Por fortuna había más tierra que piedra, pero se abrió la pierna derecha, de arriba abajo para dejar los huesos al descubierto. Tuvo que abandonar y pasar algunos días en el hospital porque se le infectó la herida a pesar del buen oficio de los médicos de la Vuelta.

Tenía sentenciada la clasificación de los puntos y se encontraba en buena lid para triunfar también en la montaña. El abandono dejó un vacío en la carrera y fue un duro golpe para la Vuelta que no quería perder a una de sus estrellas.

Ahora brilla en verde, verde que te quiero verde, verde viento, verde ramas, verde Van Aert.

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Fuente: El Periódico

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