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La policía investiga una cita de trabajo del perito judicial el día que fue asesinado

La víctima, que recibió 17 puñaladas, compraba y vendía coches y bienes embargados en Valencia y otras provincias

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PEDRO CERRADA alicante

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El homicidio del empresario y perito judicial Isidoro M.C., de 62 años, en una pequeña nave de la partida alicantina de Bacarot sigue siendo un misterio y los investigadores de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía Nacional no descartan ninguna hipótesis. Una de las líneas de investigación se centra en la localización de una o varias personas con las que el perito judicial había quedado el día antes de aparecer cosido a puñaladas. Al parecer, la víctima había sido detenida en 1992 por prostitución por la Guardia Civil, ya que en aquella época regentaba un club de alterne en Cantabria. La compañera de Isidoro, una mujer de origen paraguayo de 36 años, explicó a la Policía que su pareja sólo le dijo que tenía una cita de trabajo, algo que solía hacer con frecuencia.

La autopsia realizada el jueves reveló que la víctima recibió 17 puñaladas, lo que ha llevado a la Policía a pensar que alguien quisiera vengarse de Isidoro por un asunto por ahora desconocido. La inspección del coche de Isidoro que el homicida abandonó en Elx también puede arrojar pistas relevantes.

Agentes de la UDEV estuvieron durante toda la mañana del jueves en la escena del crimen e inspeccionaron tanto la pequeña nave donde estaba el cuerpo, como un almacén y una casa que tenía alquilada allí y en la que vivió hasta que se cambió a Mutxamel, donde convivía con su pareja actual. Los agentes estuvieron acompañados de la pareja del finado, su hija y el novio, y tres familiares desplazados desde Cantabria, entre ellos un hijo de Isidoro.

Éste explicó que actualmente trabajaba como perito judicial y compraba stocks y cualquier vehículo o efectos procedente de embargos o subastas para venderlos y obtener beneficios. Siempre estaba viajando y trabajando en Murcia, Valencia y otros sitios", explicó. Los familiares de Isidoro aventuran que su muerte haya obedecido a una venganza por alguna tasación o por otro trabajo realizado como perito judicial.

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