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Trabajar para elegir, decidir y avanzar: el Patronato Intermunicipal Francisco Esteve acompaña a personas con discapacidad intelectual hacia una vida más autónoma

El proyecto, respaldado por la Fundación «la Caixa», busca transformar la inserción laboral al trabajar directamente en los entornos cotidianos y familiares, asegurando que cada persona mantenga el control sobre sus decisiones y su futuro

El trabajo se desarrolla tanto en la sede del Patronato, en Paterna, como en los entornos cotidianos de las personas participantes. / P. F. E.

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Stella López

València

Conseguir un empleo puede significar mucho más que tener un salario. Para una persona con discapacidad intelectual, puede ser también aprender a desplazarse de forma autónoma, tomar decisiones, ganar confianza, ampliar sus relaciones y empezar a construir un proyecto de vida propio. Y esa es precisamente la mirada desde la que trabaja el Patronato Intermunicipal Francisco Esteve, que ha puesto en marcha un proyecto para favorecer la inclusión sociolaboral y la vida independiente de personas con discapacidad intelectual, y que cuenta con el apoyo de la Fundación «la Caixa».

La iniciativa parte de una realidad que todavía encuentra demasiadas barreras: las personas con discapacidad intelectual quieren trabajar, pero se enfrentan a procesos de selección poco accesibles, falta de formación adaptada, escasas oportunidades para adquirir experiencia y prejuicios sobre sus capacidades. «Muchas personas con discapacidad intelectual querían trabajar y desarrollar una vida más autónoma, pero no encontraban recursos formativos, laborales y de acompañamiento adaptados a sus necesidades», explica Carmen Boiza, responsable del área de Programas de Promoción de la Autonomía Personal del Patronato.

Para cambiar esta realidad, la entidad acompaña a cada participante de manera individualizada, desde la formación y la preparación de entrevistas hasta la búsqueda de empleo y la incorporación al puesto. El equipo también trabaja con las empresas para adaptar las tareas, facilitar la integración y resolver las dificultades que puedan surgir. Porque, como señala Boiza, «la inclusión laboral real no consiste únicamente en contratar, sino en garantizar que la persona pueda desempeñar su trabajo, participar en el equipo y mantener el empleo en condiciones dignas».

Entornos más accesibles

El acompañamiento se extiende además al entorno familiar y cotidiano. Se trabajan competencias laborales, digitales y sociales, pero también cuestiones tan importantes para la vida independiente como aprender a utilizar el transporte público o gestionar nuevas responsabilidades. El objetivo es simple: que los apoyos permitan avanzar hacia una mayor autonomía y que, progresivamente, cada persona pueda desenvolverse con mayor seguridad.

Esta forma de trabajar responde a una idea esencial: «la inclusión no consiste simplemente en conseguir una contratación, sino en conseguir que esa contratación funcione». Por eso, el Patronato también acompaña a las empresas y sensibiliza a sus equipos, porque muchas de las dificultades no tienen que ver con las capacidades de la persona, sino con la falta de entornos accesibles y de conocimiento sobre cómo facilitar su incorporación. «Cuando una empresa recibe asesoramiento y comprueba el desempeño de la persona contratada, suelen reducirse muchos prejuicios iniciales», confiesa Boiza.

La familia también forma parte de este proceso, aunque desde un papel que busca reforzar la autonomía y no sustituirla. Se les orienta y acompaña ante cuestiones relacionadas con el empleo, las prestaciones o los cambios que implica asumir nuevas responsabilidades, pero siempre respetando que sea la propia persona quien decida sobre su futuro. En este sentido, el proyecto pretende transformar también la manera de entender los apoyos: estar al lado no significa decidir por el otro.

Proyectos de vida

El trabajo se desarrolla tanto en la sede del Patronato, en Paterna, como en los entornos cotidianos de las personas participantes, y cuenta con un equipo multidisciplinar formado por educadoras de vida independiente, preparadoras laborales y una trabajadora social, además de profesionales especializados que imparten talleres sobre cuestiones como la gestión del estrés o las competencias emocionales en el ámbito laboral.

El impacto de este acompañamiento se mide, por tanto, en mucho más que contratos. Cuando una persona empieza a trabajar, también puede empezar a organizar su propio dinero, desplazarse con mayor autonomía, asumir nuevas responsabilidades y ampliar sus relaciones fuera del entorno familiar. «Conseguir un empleo no solo supone recibir un salario. Implica sentirse reconocido, participar activamente en la sociedad y poder construir un proyecto de vida propio», resume Boiza.

Para hacer posible este acompañamiento, el respaldo de la Fundación «la Caixa» supone mucho más que una ayuda económica, ya que aporta continuidad a una intervención que requiere tiempo y una atención muy personalizada. Como explica Boiza, «gracias a esta colaboración podemos atender de forma individualizada, mantener los apoyos durante más tiempo, llegar a más empresas y mejorar las oportunidades de autonomía, empleo y vida independiente de las personas participantes». Una alianza que, en palabras de la responsable, hace posible «transformar oportunidades laborales en proyectos de vida».

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Y ahí reside el sentido último de la iniciativa. No se trata de decidir por las personas qué pueden hacer, sino de generar las condiciones para que puedan descubrirlo, intentarlo y elegir. Porque cuando existen oportunidades, apoyos adecuados y confianza, el empleo deja de ser únicamente un destino laboral y se convierte en una herramienta para algo mucho más importante: vivir con mayor autonomía y poder construir una vida propia.

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