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Contracorriente

«El virus nos recuerda la fragilidad del ser humano»

«El artista se alimenta de su caos como persona y lo transforma en otra cosa»

La novelista, dramaturga y 
ensayista catalana Núria 
Perpinyà.  MIKEL ALORS

La novelista, dramaturga y ensayista catalana Núria Perpinyà. MIKEL ALORS

Llega a las librerías «Caos, virus, calma». La Teoría del Caos aplicada al desorden artístico, social y político (Páginas de Espuma), volumen con el que la novelista, dramaturga y profesora Núria Perpinyà (Lérida, 1961) se hizo con el XIIPremio Málaga deEnsayo. La reflexión dePerpinyá parte de la aplicación de conceptos de la física al ámbito de las humanidades, ya que, asegura, «las propiedades de la materia agitada (irregularidad, extrañeza, multiplicidad, velocidad, entre muchas otras) no solamente se encuentran en el universo sino que también las posee el arte experimental, la posverdad y los cataclismos sociales».

¿Qué puede enseñar, a nivel íntimo, personal, y social el caos?

Mucho. Aunque la primera reacción es la del desaliento (cosa normal), si superamos la crisis, podemos ser más fuertes y abrirnos a otros caminos. Es mejor no tener un miedo atroz al caos y pensar que cualquier desbarajuste puede conllevar algo bueno.

¿Por qué seguimos asociando la palabra caos a la anarquía, a sucesos supuestamente incontrolables que rompen negativamente con nuestra segura cotidianidad?

Esta asociación tiene siglos de existencia, forma parte de nuestra herencia. Así que es lógico que vinculemos el caos con lo negativo y con la anarquía. Dejando a parte los ritos tribales de desenfreno, los primeros que reivindican el lado positivo del caos son los artistas románticos de finales del dieciocho; y los vanguardistas del veinte. Es decir, grupos minoritarios.

¿Sigue vigente la afirmación clásica de Poincaré, «el azar no es más que la medida de la ignorancia del hombre»?

Sí. Poincaré fue un precursor de la teoría del caos. Este matemático previó ya en el siglo diecinueve que el universo no era al estable al cien por cien y que todo podía cambiar. Cuando desconocemos las causas de algo le llamamos casualidad, azar o misterio, lo cual no quita que haya unos porqués que ignoramos. Si ese algo es complicado, las causas son múltiples y, a menudo, inesperadas.

Dice el poeta Vicente Luis Mora: «Ahora la ciencia y la poesía están unidas, y es un relato imbatible». ¿Estáde acuerdo?

Completamente. Para conocer con profundidad algo se tiene que ser especialista. Las posibilidades de conocimiento están tanto en lo intensivo como en lo extensivo. Particularmente, prefiero la transversalidad pero también admiro mucho a aquellos que se centran completamente en una sola cosa, dígase nanopartículas o poesía.

Cambia la denominación posverdad por posfalsedad. ¿Porqué?

Es un problema de traducción. En inglés, truth tiene un doble sentido. Significa verdad y hecho probado. En castellano no existe una palabra que aúne las dos acepciones. Con el añadido del sufijo pos, mucha gente lo entienden casi al revés. Oyen posmodernidad y les suena a mucha modernidad y no a una actitud después de la modernidad. Con el vocablo posverdad sucede algo parecido. Para evitar estas interpretaciones impropias, propongo el término de posfalsedad porque incide en unas mentiras y en unos hechos falseados de una forma inusual.

«El arte es lo contrario al caos; el arte es caos organizado», dijo Stravinsky. «Arte es el orden hecho a partir del caos de la vida», dijo Saul Bellow. ¿Qué opina?

La literatura inventa historias con unas lógicas que suelen faltar en el día a día.Y la música crea recorridos matemáticos harmónicos que distan mucho de los ritmos irregulares de los ruidos de la calle. Podríamos añadir que el artista se alimenta de su caos como hombre (grande o pequeño) y lo transforma en otra cosa: bella, inquietante o comprensible.

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