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Calabaza: propiedades, beneficios y las mejores formas de cocinarla este otoño

Esta hortaliza de temporada destaca por su versatilidad en la cocina, su contenido en agua y fibra y la presencia de betacarotenos y vitaminas

Calabazas decoradas de Halloween. / Europa Press

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Jaume Vidagañ

València

El otoño tiene muchos sabores, pero pocos alimentos representan tanto esta estación como la calabaza. Su característico color naranja, su textura cremosa y su sabor ligeramente dulce la han convertido en un ingrediente habitual de cremas, purés y guisos, aunque sus posibilidades en la cocina van mucho más allá.

Además de ser un producto de temporada muy versátil, la calabaza destaca por su composición nutricional. Contiene una elevada proporción de agua, aporta fibra y es fuente de distintos nutrientes y compuestos como los betacarotenos, responsables en buena medida de su intenso color. Todo ello convierte a esta hortaliza en una opción interesante para incorporar a una alimentación variada y equilibrada.

¿Qué beneficios tiene la calabaza?

Una de las principales características de la calabaza es su elevado contenido en agua y su aporte energético moderado. A esto se suma la presencia de fibra, que contribuye al funcionamiento normal del sistema digestivo y puede ayudar a aumentar la sensación de saciedad.

Su intenso color naranja también da una pista sobre uno de sus componentes más característicos: los carotenoides, entre ellos el betacaroteno, que el organismo puede transformar en vitamina A. Esta vitamina interviene, entre otras funciones, en el mantenimiento de la visión y del sistema inmunitario.

La calabaza es especialmente interesante para quienes buscan incorporar más verduras y hortalizas a sus comidas sin recurrir siempre a las mismas preparaciones. Su elevado contenido en agua y su aporte de fibra hacen que resulte fácil incluirla en platos saciantes, desde una crema caliente hasta una guarnición de verduras asadas.

La calabaza ofrece múltiples beneficios para la salud de las personas. / ED

La fibra, además, contribuye al funcionamiento normal del tránsito intestinal. La composición nutricional concreta puede variar según la variedad y el producto, por lo que las referencias nutricionales deben consultarse siempre en las fuentes de composición de alimentos correspondientes. La AESAN dispone de bases de datos españolas con información sobre la composición de los alimentos.

No existe una sola calabaza: estas son algunas de sus variedades

Aunque la calabaza naranja que encontramos habitualmente en otoño sea probablemente la más conocida, existen numerosas variedades con diferentes formas, colores, texturas y usos culinarios.

  • Calabaza de invierno o gigante. Es una de las variedades más reconocibles, de gran tamaño y pulpa naranja. Funciona especialmente bien en cremas y purés, aunque también puede asarse al horno para potenciar su sabor.
  • Calabaza bonetera. Su característica forma y sus diferentes colores hacen que también tenga un importante uso decorativo. Cuando se recoge pequeña resulta especialmente tierna y puede prepararse frita, al horno o rellena.
  • Calabaza espagueti. Es una de las variedades más curiosas. Tras cocinarla, su pulpa se separa en hebras que recuerdan a los espaguetis. Puede combinarse con queso, hierbas aromáticas, mantequilla o diferentes salsas.
  • Calabaza turbante. Su peculiar aspecto hace que sea fácilmente reconocible. Puede utilizarse tanto con fines decorativos como en la cocina, especialmente para preparar cremas y purés.
  • Calabaza cacahuete. Alargada y con forma de pera, tiene una pulpa de color naranja, dulce y cremosa. Es una de las opciones más interesantes para elaborar cremas, purés y preparaciones dulces.
  • Calabaza de cabello de ángel. La variedad Cucurbita ficifolia, también conocida como cidra, alcayota o calabaza confitera, es la tradicionalmente utilizada para elaborar el cabello de ángel. Su aspecto exterior recuerda a una sandía y su interior presenta una pulpa clara con pequeñas semillas negras.

¿Cómo se puede cocinar la calabaza?

Una de las grandes ventajas de la calabaza es precisamente su versatilidad. Puede convertirse en el ingrediente principal de un plato o utilizarse como acompañamiento, y funciona tanto en recetas saladas como dulces.

Al horno, una de las opciones más sencillas

Asar la calabaza permite concentrar su sabor y conseguir una textura muy tierna. Basta con cortarla, retirar las semillas y cocinarla en el horno. Una vez asada, la pulpa puede utilizarse para preparar una crema, un puré o una guarnición.

También puede cortarse en trozos o rodajas y acompañarse de especias. Canela, jengibre, comino, tomillo, romero, pimienta o curry son algunos de los condimentos que combinan especialmente bien con su sabor dulce.

En crema o puré

Es probablemente una de las preparaciones más populares cuando llegan los meses fríos. La calabaza puede combinarse con otras verduras y triturarse hasta conseguir una crema suave y reconfortante.

Además, admite numerosas combinaciones: desde recetas más tradicionales hasta versiones con curry, jengibre o un toque cítrico de naranja.

Como guarnición

La calabaza también puede ocupar el lugar de otras hortalizas en numerosas guarniciones. Cortada en dados y asada, por ejemplo, puede acompañar platos de carne o pescado. También puede cocinarse al vapor o hervirse, procurando no prolongar demasiado la cocción para mantener su textura y sabor.

Otra posibilidad es utilizarla como base para rellenos, acompañamientos o incluso masas y elaboraciones de repostería.

También tiene sitio en los postres

Su sabor naturalmente dulce permite utilizarla en numerosas recetas dulces. La calabaza asada puede combinarse con miel y especias, mientras que determinadas variedades se emplean tradicionalmente en preparaciones de repostería.

El cabello de ángel es, precisamente, uno de los ejemplos más conocidos de cómo esta hortaliza puede transformarse en un ingrediente fundamental de dulces y pasteles.

Cómo elegir una buena calabaza

A la hora de comprar una calabaza conviene prestar atención a su aspecto exterior. La piel debe estar intacta y, en las variedades que la presentan, es recomendable que sea firme y sin golpes importantes. El pedúnculo también puede aportar información sobre el estado de conservación.

Las calabazas enteras pueden conservarse durante bastante tiempo si se mantienen en un lugar fresco y seco. Una vez cortada, sin embargo, necesita refrigeración y debe protegerse adecuadamente para conservar sus propiedades y evitar que se deteriore.

Un alimento de temporada que merece un sitio en la cesta de la compra

Más allá de su asociación con Halloween y las decoraciones de otoño, la calabaza es una hortaliza con muchas posibilidades gastronómicas. Su sabor dulce, su textura y la variedad de formas en las que puede cocinarse permiten incorporarla a recetas muy diferentes.

Por eso, cuando llegue la próxima visita al supermercado, merece la pena mirar más allá de la tradicional crema de calabaza. Elegir una variedad diferente y probar una nueva forma de cocinarla puede ser la mejor manera de descubrir todo lo que esta hortaliza de temporada tiene que ofrecer.

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