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Un hombre con mascarilla pasa ante la puerta del despacho en el que se celebra una reunión de la comisión interdepartamental. | F.BUSTAMANTE

Un año político en la excepcionalidad

Cinco expertas calibran el desgaste del Consell que se ha producido por las discrepancias internas y el malestar de los colectivos más afectados - La oposición no ha logrado crear una alternativa ni un relato ilusionante

Cumplido un año desde el estallido de una inesperada pandemia que abocó a la excepcionalidad sanitaria, económica y social y a concentrar todos los esfuerzos en contener el virus, el desgaste también pasa factura a la política.

Cumplido un año desde el estallido de una inesperada pandemia que abocó a la excepcionalidad sanitaria, económica y social y a concentrar todos los esfuerzos en contener el virus, el desgaste también pasa factura a la política.

Doce meses tan complejos ampliaron grietas en el Consell, intensificaron batallas y enrarecieron el ambiente político en el Botànic de tal modo que, a la vista de todos, el presidente, Ximo Puig, y la vicepresidenta, Mónica Oltra, dejaron de hablarse durante semanas.

Y no está nada despejado el horizonte. La crisis que afecta a numerosos sectores, un complicado proceso de vacunación o la gestión de los fondos europeos, donde los tres socios quieren dejar su impronta, augura nuevas tensiones.

Levante-EMV ha reunido las voces de cinco politólogas para que calibren el grado de desgaste del Consell, que, según todas las opiniones, sí se ha producido.

La jurista y politóloga Victoria Rodríguez Blanco destaca dos etapas muy diferentes en estos doce meses: una primera en la que el Consell actuó rápido en la toma de decisiones, compra de material, construcción de hospitales de campaña y mantuvo las mejores tasas de contagios y una segunda, iniciada en octubre, con el descontrol del virus, restricciones y en las últimas posiciones sanitarias.

En esta segunda etapa, según Rodríguez Blanco, se han producido «protestas relevantes» entre los profesionales de la atención primaria, el colectivo MIR o la hostelería, que sí pasarán factura.

La socióloga y politóloga Aida Vizcaíno cree que el desgaste derivado de la gestión es «indudable» y a ello hay que sumar las tensiones internas entre los socios desde 2019 y el contexto español tan complicado. «No creo que el Consell salga reforzado, pero tampoco muy perjudicado», analiza.

La periodista y politóloga Paula Baño añade que si hay algo que puede desgastar a un gobierno más incluso que una pandemia es que las discrepancias internas salgan de las puertas del Palau y ocupen titulares. «Es el momento de unir fuerzas, no de medirlas», dice.

La abogada y politóloga Susi Boix asegura que gestionar las crisis comporta desgaste porque hay que tomar decisiones y en los gobiernos de coalición conlleva fricciones. «El PSPV ha tomado el liderazgo frente al virus y ha visto reforzada su imagen institucional y Compromís y Unides Podem han cuestionado incluso las propias medidas adoptadas por el Consell, como si de la oposición se tratara».

La politóloga y socióloga Marta Marcos remarca que ante un escenario inaudito, el Botànic ha estado meses «tratando de apagar fuegos derivados crisis internas».

«En este año se han evidenciado en tiempo real las brechas entre los socios y las reglas del Botànic, que estaban más o menos claras, pueden cambiar con la pandemia y creo que las fricciones se intensificarán en la gestión de la reactivación económica». Añade que las crisis suelen ser escenarios idóneos para reforzar liderazgos y proyectos, pero en las coaliciones es clave encontrar un equilibrio en el que los intereses de los partidos no colisionen», reflexiona.

Rodríguez Blanco ve especialmente desgastada y con síntomas de agotamiento a la consellera de Sanidad, Ana Barceló, y cree que lo adecuado hubiera sido un recambio. Vizcaíno asegura que la clave será el próximo año, no sólo por el eventual enquistamiento de las relaciones de gobierno, «sino porque será el año de la rendición de cuentas de la gestión de la pandemia y la justificación de los fondos europeos; ahí tendremos las claves para las elecciones de 2023».

La oposición frente a la crisis

Baño asegura que la oposición no ha sido capaz de aprovechar la oportunidad para diferenciarse, crear su propio relato y resurgir como alternativa ilusionante al Botànic. Blanco ve al PP en un momento de desánimo y en un camino de recomposición, fruto de su difícil posición entre Vox y un fuerte liderazgo ejercido en las Cortes por Toni Cantó. Marcos cree que tal vez Cantó, aunque tiene que lidiar con el hundimiento a nivel nacional de Cs, es el único que ha sabido aprovecharse «porque su estilo conecta más fácilmente».

Según Boix, la oposición ha mostrado dos caras: la leal y colaboradora y la feroz y exigente «Ambas caras son de una misma moneda y bien gestionadas sí pueden ser percibidas como alternativa de gobierno», sugiere la analista.

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