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La Inteligencia Artificial se abre paso en la gestión del agua

Facsa impulsa la digitalización de redes, el despliegue de sensores y el desarrollo de modelos predictivos para avanzar hacia un modelo más resiliente

Las dana de octubre de 2024 provocó daños que dejaron sin agua potable a más de 686.000 personas y paralizó el funcionamiento de 123 depuradoras.

Las dana de octubre de 2024 provocó daños que dejaron sin agua potable a más de 686.000 personas y paralizó el funcionamiento de 123 depuradoras. / ED

R. D. M.

Castellón

La gestión del agua en la Comunitat Valenciana se enfrenta a un escenario cada vez más complejo. Sequías prolongadas, lluvias torrenciales y una presión creciente sobre los recursos hídricos obligan a replantear cómo se gestiona uno de los recursos más estratégicos del territorio. En este contexto, la Inteligencia Artificial y el análisis avanzado de datos empiezan a desempeñar un papel decisivo.

La digitalización de redes, el despliegue de sensores o el desarrollo de modelos predictivos permiten conocer con mayor precisión qué ocurre en cada punto del sistema hídrico y anticipar situaciones que hace apenas unos años solo podían detectarse cuando el problema ya estaba presente.

Buena parte de esta transformación tecnológica está siendo impulsada por compañías especializadas en la gestión del ciclo integral del agua, como Facsa, que desde hace años trabaja en el desarrollo de herramientas basadas en datos, monitorización en tiempo real y modelos predictivos para mejorar la resiliencia de los sistemas frente a los extremos climáticos.

La necesidad de estas herramientas es evidente en la fachada mediterránea. Tal y como señala la compañía en su último informe sobre el impacto de los extremos climáticos en el agua, elaborado junto a la consultora Red2Red, España se encuentra entre los países europeos más vulnerables a este tipo de fenómenos. Gran parte de ese riesgo se concentra en el litoral mediterráneo, donde confluyen altas temperaturas, escasez estructural de recursos y una fuerte presión demográfica y económica.

La Comunitat Valenciana es un ejemplo claro de esta vulnerabilidad. Episodios recientes han demostrado hasta qué punto las infraestructuras hidráulicas pueden verse afectadas por fenómenos extremos. Según recoge el estudio, la dana de octubre de 2024 provocó daños que dejaron sin agua potable a más de 686.000 personas y paralizó el funcionamiento de 123 depuradoras y más de 150 kilómetros de colectores. Estos episodios evidencian la necesidad de modernizar infraestructuras diseñadas con patrones climáticos del siglo pasado e incorporar herramientas capaces de anticipar riesgos y mejorar la respuesta ante emergencias.

El agua también se gestiona con datos

En este contexto, la innovación tecnológica es una herramienta clave para anticipar y mitigar los impactos de estos fenómenos sobre los recursos hídricos. Sensores instalados en redes de abastecimiento, contadores inteligentes, sistemas de telecontrol o estaciones de tratamiento generan cada día una enorme cantidad de información sobre el estado de las infraestructuras y el comportamiento del consumo. La diferencia ahora es que esos datos pueden analizarse en tiempo real. Gracias al uso de inteligencia artificial y herramientas avanzadas de análisis, es posible detectar patrones, identificar anomalías o prever incidencias antes de que se produzcan.

En este sentido, Facsa, con más de 150 años de experiencia, lleva tiempo trabajando en el desarrollo de soluciones tecnológicas capaces de transformar los datos que generan las infraestructuras hidráulicas en información útil para anticipar riesgos y mejorar la capacidad de respuesta ante fenómenos extremos.

Gracias a herramientas avanzadas de análisis, es posible detectar patrones e identificar anomalías.

Gracias a herramientas avanzadas de análisis, es posible detectar patrones e identificar anomalías. / ED

Esta capacidad de anticipación resulta especialmente valiosa en un contexto de extremos climáticos. Durante los periodos de sequía, por ejemplo, el análisis de datos permite optimizar la gestión de las redes de distribución, identificar fugas con mayor rapidez o ajustar la operación de las infraestructuras para aprovechar mejor cada recurso disponible.

En situaciones de lluvias o inundaciones, estas herramientas permiten simular cómo responderán las infraestructuras hidráulicas ante distintos escenarios. Los modelos predictivos ayudan a identificar los puntos más vulnerables de las redes de saneamiento o de drenaje urbano y a planificar actuaciones que permitan reducir riesgos y minimizar posibles daños.

La tecnología permite así pasar de una gestión reactiva a otra basada en la anticipación. En lugar de actuar cuando el problema ya se ha producido, los gestores del agua pueden prever situaciones de riesgo y tomar decisiones con mayor información.

Esta evolución tecnológica se está consolidando como una de las principales estrategias para reforzar la resiliencia hídrica de las ciudades mediterráneas. En un contexto en el que los fenómenos extremos alteran cada vez más la disponibilidad y la previsibilidad de los recursos hídricos, el uso de sensores, inteligencia artificial y modelos predictivos se perfila como una herramienta clave para garantizar la seguridad del suministro y proteger un recurso tan valioso como es el agua.

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