La caza inicia la temporada y reivindica su “papel indispensable” en las zonas rurales de la Comunitat
La Federación de Caza de la Comunitat Valenciana destaca la aportación de esta actividad en el control de la fauna salvaje, la prevención de enfermedades y la lucha contra los incendios
Cazadores trabajan en tareas de recuperación tras el incendio en la Vall d'Uixò. / FCCV
La temporada de caza arranca este 12 de octubre en la Comunitat Valenciana y, con ella, miles de cazadores aumentan su presencia en los montes valencianos. Un nuevo periodo cinegético que vuelve a poner sobre la mesa la estrecha relación entre la caza y la gestión de los montes, los bosques y los pueblos en Castellón, Valencia y Alicante.
“Para los cazadores el trabajo sobre el territorio no comienza hoy. Durante todo el año estamos en los montes y campos. La caza forma parte de una realidad mucho más amplia que una jornada deportiva”, apunta Lorena Martínez, presidenta de la Federación de Caza de la Comunitat Valenciana.
Control de fauna: enfermedades, accidentes y daños agrícolas
Una de esas realidades es el control y seguimiento de las poblaciones de fauna salvaje. La evolución de determinadas especies hace necesaria una gestión que permita mantener el equilibrio de los ecosistemas y reducir las situaciones de conflicto con otras actividades. Entre estas se encuentran especies como el arruí, el conejo o el corzo, pero el caso del jabalí es especialmente significativo. Su expansión en diferentes zonas de la geografía valenciana ha convertido la gestión de sus poblaciones en una de las cuestiones prioritarias para las administraciones por los problemas que está generando tanto en las zonas rurales como en las ciudades.
Uno de ellos es la expansión de enfermedades como la sarna o plagas como las garrapatas. Sin embargo, es con la peste porcina africana (PPA), donde la gestión de las poblaciones de jabalí adquiere una especial relevancia. La caza está desempeñando un papel fundamental en materia de prevención y así lo demuestra el plan de choque puesto en marcha por la Generalitat, en el cual más del 60 % de los jabalíes abatidos ha sido gracias a la labor de los cazadores. “La situación del jabalí evidencia hasta qué punto la gestión de la fauna está relacionada con otras actividades. Por eso es importante trabajar de manera coordinada”, explica Martínez.
Trabajos de mantenimiento de puntos de agua en cotos de caza. / FCCV
Además del control de enfermedades, la gestión de especies silvestres permite reducir los daños sobre los cultivos y facilitar la convivencia entre la fauna y la actividad agrícola, cuyas perdidas por esta causa superan los 50 millones de euros. A ello se añade la reducción del riesgo de accidentes de tráfico provocados por la presencia de animales en las carreteras, cerca de cinco al día en las carreteras valencianas. “Estamos hablando de problemas que tienen una repercusión muy directa en el día a día de nuestros pueblos y de nuestros agricultores. La caza permite actuar de forma planificada y adaptada a las características de cada zona”, señala Lorena Martínez.
Conservación de hábitats y prevención de incendios
La gestión cinegética también tiene una vertiente directamente relacionada con la conservación de los hábitats. A lo largo del año, los clubs de cazadores realizan actuaciones como el mantenimiento de puntos de agua, siembras para la fauna, adecuación de caminos y mejora de espacios que proporcionan alimento y refugio a diferentes especies. Solo en 2025, los cazadores llevaron a cabo intervenciones de este tipo por valor de 16 millones de euros.
Cazadores llevan a cabo recuperación de caminos en zonas rurales. / FCCV
Estas actuaciones se suman a la prevención y respuesta frente a los incendios forestales, especialmente en las zonas donde los cazadores mantienen una presencia constante durante todo el año. La vigilancia y mantenimiento de los espacios cinegéticos y caminos, junto con las actuaciones posteriores a los incendios para facilitar agua y alimento a la fauna, contribuyen al cuidado del territorio.
Dimensión social y económica
La actividad cinegética también tiene una dimensión social y económica, en las zonas rurales. La presencia de cazadores, tan solo los federados suman más de 36.000, genera actividad en establecimientos de hostelería, comercios y otros servicios, además de sostener un tejido de actividades vinculadas al sector, desde las armerías y tiendas especializadas hasta la taxidermia y preparación de trofeos cinegéticos. Y entre todas estas actividades destaca la gastronomía vinculada a la carne de caza, un producto ligado al territorio que genera nuevas posibilidades para restaurantes y establecimientos de interior.
“Desde la Federación estamos trabajando para poner en valor la carne de caza como un producto de proximidad, ligado a nuestro territorio y con muchas posibilidades dentro de la gastronomía valenciana. Por ello estamos esforzándonos para acercarla a la sociedad a través de iniciativas como showcookings, degustaciones, también dirigidas a los más pequeños, y llevando nuestra presencia a diferentes eventos gastronómicos. Queremos que se conozca, que se valore y que se descubran las posibilidades que ofrece este producto”, subraya Lorena Martínez.