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CONSTRUIR EL SISTEMA ENERGÉTICO DEL FUTURO

Un ciclo inversor histórico para impulsar el progreso económico del país

Redeia afronta el mayor ciclo inversor de su historia para reforzar la red de transporte de electricidad, integrar más energías renovables, responder al crecimiento de la demanda y convertir la electrificación en una palanca de competitividad, autonomía estratégica y cohesión territorial

Infraestructura eléctrica de Redeia.

Infraestructura eléctrica de Redeia. / Carlos Iglesias

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Europa ha entrado en una etapa marcada por la incertidumbre geopolítica, las tensiones comerciales y la fragilidad de las cadenas de suministro. La dependencia exterior para cubrir buena parte de sus necesidades energéticas ha devuelto al primer plano un concepto que parecía relegado: la autonomía estratégica. En ese debate, las infraestructuras eléctricas y de telecomunicaciones se han convertido en una pieza decisiva para sostener la economía, los servicios esenciales y la capacidad de respuesta ante futuras crisis.

España parte con ventajas relevantes: abundancia de recursos renovables, una posición geográfica estratégica y una base industrial vinculada a la electrificación y la digitalización. Sin embargo, ese potencial no se transforma por sí solo en crecimiento. Para aprovecharlo hacen falta redes robustas y digitalizadas, interconexiones con Europa y capacidad para anticipar unas necesidades que tardan años en materializarse.

Un esfuerzo inversor sin precedentes

Con ese horizonte, Redeia ha diseñado su Plan Estratégico 2026-2029, que concentra el mayor ciclo inversor de su historia. Esta hoja de ruta busca reforzar la red de transporte de electricidad, integrar más generación renovable, responder al crecimiento de la demanda y acompañar el nuevo modelo energético e industrial del país. El esfuerzo prolonga una senda que en 2025 ya superó los 1.500 millones de euros destinados al desarrollo de la red y a la operación del sistema eléctrico en España.

De la inversión total prevista hasta 2029, el 94% se dirigirá a Red Eléctrica, la filial responsable del transporte y la operación del sistema eléctrico español. La inversión media anual será un 70% superior a la del ciclo estratégico anterior y permitirá iniciar y acelerar actuaciones relacionadas con el refuerzo y la ampliación de la red, las interconexiones, la integración del almacenamiento en la operación del sistema, la digitalización y la atención a nuevas demandas industriales.

La nueva estrategia se alinea con la propuesta de planificación eléctrica con horizonte 2030, actualmente pendiente de aprobación definitiva, que contempla inversiones superiores a 17.000 millones de euros.

Redes para la industria y la autonomía energética

La sustitución progresiva de combustibles fósiles, la descarbonización industrial, el hidrógeno renovable y la electrificación del transporte y de los puertos exigirán una red más mallada, flexible y segura. La compañía cuenta con capacidad técnica, financiera y operativa para acelerar ese despliegue, reforzar la calidad del suministro y facilitar nuevas actividades económicas. Como medida de anticipación, la compañía ha garantizado ya más del 70% de los materiales y equipamientos necesarios para los proyectos previstos hasta 2029.

La apuesta trasciende la red eléctrica en España. Redinter prevé invertir alrededor de 150 millones de euros en redes de transporte en Brasil, Chile y Perú, mientras que Reintel destinará 110 millones a ampliar la capacidad de su red de fibra óptica oscura. Por su parte, Elewit, la plataforma tecnológica del grupo, seguirá desarrollando soluciones para mejorar la operación del sistema y reforzar la seguridad del suministro.

Sostenibilidad y valor compartido

Para cumplir con los objetivos de electrificación y competitividad, el despliegue de infraestructuras no puede desarrollarse de forma aislada, sino que debe tener en cuenta el necesario diálogo con los territorios y una adecuada integración ambiental y social. Y ese es el eje principal de la estrategia de Redeia, que pilota con su Plan de Sostenibilidad 2026-2029, una guía que incorpora esta dimensión y sitúa el impacto positivo en las personas, el territorio y el medioambiente como parte esencial de su forma de actuar.

En palabras de la presidenta de Redeia, Beatriz Corredor, "el trabajo conjunto con los territorios permite que la compañía opere como un elemento de vertebración, no solo garantizando el suministro energético y las comunicaciones, sino también impulsando actuaciones que benefician al entorno en el que desarrolla su actividad". Una visión que, según subraya, parte de la idea de que "no hay rentabilidad económica sin rentabilidad social".

En un escenario de aceleración de la demanda eléctrica y creciente competencia internacional, el desafío ya no consiste únicamente en generar energía limpia, sino en disponer de las redes capaces de integrarla, transportarla y convertirla en oportunidades para la industria y los territorios. Con su Plan Estratégico 2026-2029, Redeia sitúa esas infraestructuras en el centro de la transformación: una apuesta por anticipar las necesidades del país y construir un sistema energético más seguro, competitivo y sostenible sobre el que reforzar la autonomía estratégica y el progreso económico y social de las próximas décadas.

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