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Aittor Sobradelo

València

Inteligencia Artificial Generativa: Beneficios y desafíos de una nueva forma de trabajar

Aittor Sobradelo, profesor y antiguo alumno del máster en Dirección de Personas y Desarrollo Organizativo de ESIC; y HR Business Consultant Lead en ENCAMINA.

Aittor Sobradelo, profesor y antiguo alumno del máster en Dirección de Personas y Desarrollo Organizativo de ESIC; y HR Business Consultant Lead en ENCAMINA. / ESIC

La Inteligencia Artificial Generativa es un avance tecnológico que hace posible que los usuarios interactuemos en lenguaje natural con unos sistemas enriquecidos con algoritmos complejos y grandes modelos de lenguaje. Nos permite acceder de forma sencilla a muchos datos, y que estos sean procesados de forma ágil y automática para responder a nuestras necesidades. 

Así podemos obtener respuestas, resultados, resúmenes, análisis o transcripciones con mucha rapidez y con un resultado muy similar al humano. Es una tecnología que viene a ofrecernos productividad y agilidad. ¡Y alivio! Sí, en la medida en que nos ayuda a reducir la carga digital que viene secuestrando la capacidad de concentrarnos en las tareas que requieren criterio, en las que aportamos un valor insustituible. Por eso, mi firme convicción es que viene a ayudarnos y no a reemplazarnos.

Es cierto que hay un temor colectivo a que la IA Generativa pueda hacer lo que nosotros hacemos, pero cuando experimentamos con ella y descubrimos sus beneficios, que son muchos, nos damos cuenta de que hace falta alguien al volante. Es muy gratificante que esos seamos nosotros, manteniendo esa contribución más analítica y decidiendo cómo avanzar en el trabajo que estamos haciendo. Toda esta información es importante que la tengamos y que no nos quedemos en un lugar de miedo frente a este fenómeno. Entre otras cosas porque viene con fuerza y con muchas ventajas. Hay dimensiones de este miedo, como las que entroncan con cuestiones éticas, de responsabilidad o de seguridad, que son muy pertinentes, que nos alertan de cuestiones a atender relevantes y sensatas. Y para las que afortunadamente la inteligencia artificial generativa tiene respuesta, y satisfactoria. 

Además, existe mucha expectación. No se trata solo de miedo, como consecuencia más perniciosa de la agitación, sino de altas expectativas. Y, sin menospreciar su potencial, hay que reconocer que esas grandes expectativas generalmente también ignoran que las nuevas organizaciones, aquellas que transforman su forma de trabajar y sus procesos con herramientas basadas en IA generativa, requieren profesionales capacitados para aprovechar estas herramientas al máximo. Responsables, éticos. Que tomen decisiones y conserven el control de lo que hacen.

Estamos hablando de una tecnología que acaba de surgir y estamos empezando a dar los primeros pasos con ella. A aprender cómo aprovecharla. Cuando hablamos de usar inteligencia artificial generativa en el ámbito profesional, no nos referimos a tener abierto chat GPT en la pantalla de al lado. La inteligencia artificial generativa es un modelo poderoso y se está haciendo accesible a través de aplicaciones específicas, reinventando y potenciando las herramientas que ya usamos en nuestro trabajo diario.  

Para integrar la IA generativa en las organizaciones, el primer paso es reimaginar. Así como haríamos un análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) antes de desplegar un plan estratégico o de negocio, debemos empezar por hacer un diagnóstico, analizando cómo estamos realizando ciertos procesos y dónde se encuentran las ineficiencias. De esta forma, nos enfocamos en cómo la inteligencia artificial puede mejorar y optimizar esos procesos, en lugar de sencillamente fantasear con las cosas que se pueden hacer con ella. Esto es lo que metodológicamente llamamos “centrarnos en el marco del problema”. Así conseguiremos que la transformación de nuestros procesos tenga sentido y aporte valor.

Para ello, debemos implementar planes de adopción, bien planificados, designando grupos piloto, identificando a quienes conocen bien los procesos y a quienes tienen curiosidad por la tecnología y por aprender, que serán después los embajadores del cambio entre el resto de los usuarios. Debemos acompañar el proceso de adopción con planes de comunicación, que vayan anticipando las novedades que se van a producir, y poner en valor los avances que se están logrando.

Estamos hablando de una inversión importante, y queremos obtener un retorno. No solo en términos económicos. Podemos medir el retorno en términos de agilidad y productividad de nuestro trabajo, en términos de aumento de la calidad de nuestros resultados, y también en términos de satisfacción, al aligerarse la carga de trabajo y haciéndonos sentir más capaces. Para todo esto, la figura de Recursos Humanos debe, en mi opinión, dar un paso al frente. Debe liderar el cambio, o al menos estar muy presente en esa mesa en la que se toman decisiones al respecto.  

Aittor Sobradelo durante una charla.

Aittor Sobradelo durante una charla. / ESIC

Para este cambio nos preparamos, en primer lugar, ampliando nuestra visión. En el contexto se explica en qué consiste y por dónde pasa este cambio. Y esto se relaciona con el desarrollo de una cultura tecnológica. La IA generativa se apoya sobre otras capas de avance tecnológico que muchas organizaciones ya han adoptado, pero no todas lo han completado, e incluso hay unas pocas que no lo han empezado todavía; estamos hablando del uso de herramientas colaborativas, basadas en entornos cloud, en la coautoría, en el compartir información y no acapararla, en utilizar herramientas que nos facilitan constituir equipos de trabajo deslocalizados. También disponer de políticas de seguridad que regulen los permisos y accesos a los documentos que tenemos en nuestros repositorios. Un trabajo previo necesario para garantizar la confidencialidad de la información. 

Una forma visual de entender el valor de la inteligencia artificial generativa es comprender que no hace el trabajo por nosotros. Como unas aletas de buceo que nos dan velocidad pero que no nadan solas. Nuestro criterio es imprescindible y el camino pasa por dominar el arte del prompting, es decir, aprender a solicitarle a la herramienta con claridad y precisión lo que necesitamos que haga por nosotros. Y siempre revisar el resultado e iterar sobre él. Al final, del resultado de mi trabajo, el responsable soy yo. 

Jornada Desafíos y tendencias de la IA Generativa

Esté tema se abordará en la jornada Desafíos y tendencias de la IA Generativa para una nueva era organizacional el 18 de junio en el que participarán Aittor Sobradelo y Alberto Díaz de Encamina junto a Raquel Davó, Senior Advisor y Coach Ejecutivo Alta Dirección y Coordinadora Comunidad de Talento ESIC Comunidad Valenciana. La inscripción se realiza a través de la AGENDA DE ESIC.

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