26 de septiembre de 2015
26.09.2015

Parásitos marinos

26.09.2015 | 04:15

Una de las líneas de investigación desarrolladas por el Instituto Español de Oceanografía (IEO) es la del estudio de las migraciones de los organismos marinos y sus relaciones tróficas, tanto en el océano Atlántico como en el mar Mediterráneo, ya que el conocimiento sobre estos aspectos de la ecología de las especies es crucial para la correcta evaluación de los recursos pesqueros y, por tanto, para su explotación responsable.

En este contexto, desde 2008, un equipo de investigación formado por parasitólogos, veterinarios e ictiólogos de los centros oceanográficos de Baleares, Málaga, Murcia y Santander del IEO, el Instituto Cavanilles de Biología y Biología Evolutiva del Universidad de Valencia y de las Universidades de Cagliari y Sassari (Cerdeña, Italia), Estambul (Turquía) y Málaga llevan a cabo estudios innovadores sobre el uso de los parásitos como marcadores naturales de la biología y ecología de peces de interés comercial.

La base conceptual de estas técnicas es que en determinadas fases de su ciclo vital los parásitos, cuya distribución espacio-temporal puede ser conocida, se incorporan a los hospedadores y no los abandonan hasta completar su ciclo vital, y por ello constituyen marcas biológicas que permiten deducir información sobre la ecología de la especie infectada. Por ejemplo, una de las aplicaciones de las marcas biológicas es la posibilidad de diferenciar especies hospedadoras con características morfológicas y hábitos similares y reconstruir su historia evolutiva.
En este sentido, en 2014 este equipo publicó en la revista Acta parasitologica un estudio sobre la fauna parasitaria de Scomber colias, un pez que vive en el Atlántico y Mediterráneo, comparándola con los datos parasitológicos de las otras tres especies pertenecientes al género Scomber (S. australasicus y S. japonicus del Indo-pacífico y S. scombrus del Atlántico septentrional). Ello evidenció una estricta relación entre los conjuntos de parásitos característicos de cada especie y la distribución geográfica de las mismas, lo que a su vez permitió mejorar el conocimiento de la historia evolutiva del género.

Así, del análisis de los parásitos de las branquias (monogeneos mazocraeidos) los autores determinaron que la fauna parasitaria de S. colias es más parecida a la de S. australasicus que a la de S. scombrus, a pesar que las dos primeras especies viven en diferentes océanos, mientras que la primera y la última comparten el hábitat. De ello se dedujo que a lo largo del camino evolutivo el ancestro del género Scomber se separó en primer lugar en dos grandes poblaciones: S. scombrus, distribuida actualmente en el Atlántico norte, y el precursor de las otras tres especies, que después migró y se estableció en diferentes áreas del Índico, Pacífico y sur Atlántico, generando S. australasicus, S. japonicus y S. colias, respectivamente.

Otra utilidad de las marcas biológicas es aportar elementos para el estudio de las redes tróficas que complementan a los que se pueden obtener del análisis directo de las presas presentes en los estómagos, ya que éstas se degradan rápidamente dificultando su identificación, mientras que los parásitos que infectan al hospedador mediante la ingestión de determinadas especies de presas, que actúan como hospedador intermediario, permanecen por largo tiempo en el hospedador, y por tanto su detección en el mismo implica que éste se alimentó en algún momento del hospedador intermediario, aunque este último no haya sido detectado en los contenidos estomacales.

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