04 de enero de 2016
04.01.2016
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¡Zasca!

04.01.2016 | 04:15

Mi propósito de Año Nuevo: prestar mayor atención a las palabras. El gentío anhela dejar el tabaco, adelgazar o decir «no» más a menudo. Este menda, por pragmático, prefiere lubricar su relación con los vocablos. Otros malgastan su energía mimando a la pareja, por ejemplo. Hay quien visita a la psicóloga dispuesto a evolucionar y cambiar de cerebro o de abrigo. Pero, cual órgano corporal, cada concepto articula su función concreta, irreemplazable. En toda trifulca familiar subyace algún malententido lingüístico. Como la colitis, cada embrollo pergeña su particular estructura gramatical o sintáctica. El buen médico nunca ausculta pacientes, pues es, en verdad, un filólogo camuflado de doctor: analiza la gramática existencial, el transitar vital.

Sabrán que el historial clínico es una leyenda urbana. La Seguridad Social dispone de un expediente terminológico suyo, mío, de todos. Por eso saben el tipo de dolencia exacta de cada individuo: «abrígate» o «come más» diagnostican la enfermedad de madre o abuela, intoxicadas por el virus del imperativo. Abunda la gente que omite el «por favor», todo un síntoma inmoral de esa epidemia de nombre descortersía. ¿Y qué decir de quienes, embriagados de egoísmo, sólo repiten «yo», «yo», «yo»? El verbo copulativo «ser» requiere de cierta dosis de oxigenación gramatical. ¡La de gente que quiere ser y nunca es! Sancho Panza dijo que «las necedades del rico como sentencias pasan en el mundo». También los conceptos entienden de clases sociales, curioso.

A todo esto, «zasca» ha sido la palabra más usada en 2015. Una simple onomatopeya que todavía no ha registrado la RAE. Se trata de una colleja metafórica que damos a alguien por un desatino. Metáfora, sin duda, de la desafección hacia doce meses asépticos. Podríamos haber usado otras palabras de mayor rango: pasión, voluntad, rebeldía... Pero zasca ocupa este podio conceptual. Hete aquí el 2016. Mi esperanza morfológica anhela palabras henchidas de semántica. A ser posible, evitemos despedirlo con un zasca. Pese a todo, feliz Año Nuevo.

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