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«Las cuentas deben ser sostenibles, el dinero no cae del cielo»

«La imposición verde es una asignatura pendiente, pero debe hacerse de forma coordinada» «Levantar la restricción al gasto es un mal menor, pero existe el riesgo de gastar alegremente»

El director ejecutivo de la Federación de Estudios Aplicados, Ángel de la Fuente.

El Ministerio de Hacienda ha levantado las restricciones de gasto. ¿Es una medida adecuada para las comunidades autónomas?

En la situación actual, seguramente es el mal menor, pero hay que tener cuidado. Las CCAA tendrán más margen para combatir la pandemia y sus secuelas, pero existe el riesgo de que se gaste demasiado alegremente, olvidando que luego alguien tendrá que devolver ese dinero.

El Consejo de Política Fiscal del lunes no ha aceptado el fondo de nivelación que pedía Fedea y la comisión valenciana de expertos para compensar a comunidades mal financiadas. Su propuesta es transferir fondos para asumir parte del déficit. ¿Tiene motivos el gobierno valenciano para estar satisfecho?

Eso habría que preguntárselo al Consell. Yo sigo pensando que sería importante usar parte de los recursos adicionales que se están inyectando para mejorar la posición relativa de las regiones peor financiadas. La equidad es importante y más en una situación de emergencia.

La Comunitat también aspiraba a un déficit asimétrico en atención a su infrafinanciación, pero en principio tampoco será así. ¿Es partidario de déficits asimétricos?

Sí, creo que habría que fijarlos teniendo en cuenta la situación de cada uno, aunque entiendo que eso puede ser complicado.

El cambio del modelo de financiación se aparca de nuevo. ¿Es una mala noticia?

Sí, porque se prolonga la vigencia de un sistema que no es bueno. Entre otras cosas, esto puede tener efectos negativos sobre la capacidad de respuesta de las CCAA ante la crisis y sobre sus incentivos para actuar de manera rápida y efectiva.

Desde su experiencia personal, ¿cree que se acometerá la reforma del modelo esta legislatura?

Lo dudo mucho, pero no pierdo la esperanza de que se haga una reforma parcial que mejore un poco lo que tenemos.

Si el sistema actual de financiación sigue en vigor por varios años más, ¿qué consecuencias tendrá para las comunidades, y en concreto, para autonomías como la valenciana sin recursos suficientes?

Lo de «sin recursos suficientes» es opinable, pero sí que la Comunitat ha estado, hasta ahora, entre las peor financiadas y por tanto el retraso de la reforma previsiblemente la perjudicará. Eso si pensamos que la reforma servirá para mejorar las cosas en este ámbito, lo que no está garantizado, pero parece probable.

El impacto en los ingresos por el retroceso económico será enorme. ¿Qué efectos tendrá en las haciendas autonómicas?

Según mis estimaciones, los ingresos tributarios de las comunidades autónomas caerán en 2020 alrededor de un 15%. La Comunitat estará en torno la media, pero la cifra puede acercarse al 30% en Canarias y al 40% en Baleares. Aunque el sistema tenderá a igualar esas caídas, los efectos sobre la financiación final seguirán siendo importantes. Todas las comunidades tendrán menos ingresos tributarios y algunas de ellas pueden registrar cambios importantes en su posición relativa en términos de financiación. Estos efectos, sin embargo, tardarán en notarse porque el Gobierno central ha optado por proteger a las CCAA de los efectos financieros de la crisis, manteniendo las entregas a cuenta e inyectando recursos extra. Otra cosa será qué pase dentro de dos años, cuando se practique la liquidación del sistema de financiación correspondiente a 2020.

Parte del Consell plantea una reforma fiscal para hacer más progresivo el tramo autonómico del IRPF e introducir nuevos impuestos verdes. ¿Es el momento de abordar este tipo de reforma fiscal?

El grado de progresividad del IRPF es una decisión política en la que no me toca entrar. Lo de reforzar la imposición ambiental, por otra parte, es una asignatura pendiente en toda España. Hay que hacerlo, pero seguramente sería mejor hacerlo de una forma coordinada, quizás partiendo de una ley marco nacional que defina las bases de gravamen y asigne competencias sobre las mismas a las administraciones relevantes en función de la naturaleza de las emisiones.

En el lado opuesto están las rebajas fiscales de la comunidad de Madrid. El Consell se queja de que con lo que Ayuso perdona de impuestos se podría corregir la infrafinanciación valenciana. ¿Qué opina del desencuentro ?

La fijación de los tipos autonómicos de gravamen es una decisión política. Lo que me extraña es la asimetría: ¿por qué bajar impuestos es necesariamente malo y subirlos no? Habría que evitar caer en la demagogia. Unos gobiernos pueden optar por subir impuestos para mejorar servicios y otros por bajarlos y apañarse con peores servicios. Las dos opciones son legítimas y el electorado tendrá que decidir. Por otra parte, no entiendo por qué el coste de terminar con la infrafinanciación valenciana tendría que recaer sólo sobre los madrileños. Hay que tener un cierto cuidado con impuestos como el de sucesiones o patrimonio que gravan bases fiscales potencialmente muy móviles porque ahí puede darse la tentación de bajar tipos para robarle contribuyentes al vecino. Creo que hay soluciones que pueden mitigar los problemas que esto plantea sin limitar demasiado la autonomía fiscal de las comunidades, que es una parte importante de la autonomía.

El Consell confía en los fondos europeos para un presupuesto expansivo. ¿Serán unas cuentas con pies de barro?

Los fondos europeos pueden ser una ayuda muy importante en un momento de crisis, pero el grueso de estos recursos habría que dedicarlo a inversiones que mejoren nuestra productividad y competitividad. Estas cosas tendrán un cierto efecto expansivo, pero ese no puede ser su objetivo central.

¿Los tiempos de recortes se posponen por mucho tiempo o el tijeretazo no tardará en volver?

Las cuentas públicas tienen que ser sostenibles: el dinero no cae del cielo y tenemos que acostumbrarnos a pensar en cómo vamos a pagar las cosas que queremos tener y a decidir qué queremos tener sabiendo que hemos de pagarlo nosotros. Tendríamos que ir pensando ya en como vamos a ir reduciendo el déficit y la deuda para devolverlos a niveles sostenibles. Si no, la próxima crisis nos pillará sin margen de maniobra.

La comunidad científica se siente ignorada por los políticos. Usted ha elaborado decenas de informes en los que ha constatado que el sistema actual es injusto. ¿También sienten que no les escuchan?

Hay mucha gente haciendo informes en los que se recomiendan cosas distintas, así que nunca estaremos todos contentos. A los representantes políticos les corresponde tomar las decisiones, pero coincido en que sería bueno que escuchasen un poco más y con la mente más abierta antes de hacerlo. Tengo la impresión de que algunos políticos sólo escuchan a los que dicen lo que quieren oír.

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