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Migraciones

Paloma Chen: "Las personas migrantes siempre somos testimonios en las noticias, nunca expertas"

La periodista presenta el informe ‘Sense Tópics’, de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) sobre el tratamiento mediático de las migraciones

La periodista Paloma Chen. F.Bustamante

«Oleada, oleada masiva, alud, invasión», son algunas palabras que se podían ver en los titulares de prensa durante la crisis de llegadas entre Ceuta y Marruecos. El año informativo en materia de migraciones ha estado marcado , además, por la evacuación de Afganistán y el debate sobre la infancia migrante (los mal llamados menas). Esos tres aspectos son los analizados en el informe ‘Sense Tópics’ coordinado por la Comisión Española de Ayuda al refugiado (CEAR) y escrito por la periodista Paloma Chen (Alicante, 1997). 

A la pregunta de si faltan personas migrantes que hablen en medios de comunicación, lo que contesta Chen es que «también faltan periodistas migrantes y racializados (personas que la gente percibe extranjeras por sus rasgos pero que nacieron aquí, como Paloma)». «Hay que empezar a incorporar los análisis de personas migrantes que han vivido todo esto en sus propias carnes», pide Chen. 

"Llevamos décadas poniendo estas imágenes para sensibilizar pero no funcionan. Al final parece que la gente se ha acabado acostumbrando"

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Pero sobre todo, explica la periodista, faltan voces autorizadas. «Hay un montón de personas migrantes o de origen migrante súper preparadas, pero ocurre una cosa, que las personas migrantes solo somos generalmente testimonio, nunca expertos. Lo vemos en programas como Salvados, hablan los migrantes para contar sus historias pero a la hora de analizar las migraciones lo hacen personas blancas», explica. 

El uso de imágenes duras de personas en patera o incluso menores de edad pasando la frontera de Ceuta también ha sido muy comentado y, por tanto, reflejado en el informe. Chen asegura que está bien hacer el ejercicio contrario «¿Si fueran personas blancas sacaríamos imágenes tan duras? Yo creo que tendríamos muchos más reparos». Se da la paradoja -prosigue Chen- de que estas imágenes que pretenden sensibilizar sobre una realidad dura acaban teniendo el efecto contrario. «Llevamos décadas poniendo estas imágenes para sensibilizar pero no funcionan. Al final parece que la gente se ha acabado acostumbrando totalmente, así que acaba sucediendo lo opuesto». 

La infancia migrante, los llamados 'menas', también lleva tiempo centrando el debate. Sobre ello Chen explica que "las personas migrantes están tan deshumanizadas que los niños son tratados como adultos y los adultos como niños". Es decir -explica Chen- "no vemos que son niños, que toman malas decisiones, y no somos capaces de empatizar y llegar a entender que son como nuestro sobrino de 14 años. En su lugar los tratamos directamente como adultos. Falta muchísima empatía en ese sentido", dice.

Chen opina que «a la sociedad española le falta mucho por asumir cuando hablamos de racismo» y remarca que «en general conoce muy poco de la historia de colonización africana y de la cultura de esos países con los que tenemos vínculos». Aunque explica que "España se volcó en recoger a personas de Afganistán porque sentía que tenía una responsabilidad sobre el país", en el informe asegura que no ocurre lo mismo sobre otros lugares en los que pesa todavía una historia de colonización. De hecho, cuenta Chen "poco tiempo después se expulsó en caliente a cientos de niños llegados a Ceuta vulnerando los derechos humanos. Es una incoherencia brutal con el discurso de acogida de los afganos".

Sobre si en España todavía pesa un racismo de baja intensidad, Chen explica que "no reconocemos que no somos blancos, porque el relato de España es de una España unida, blanca y cristiana. Y a pesar de que geográfica y culturalmente tenemos muchos lazos con el Norte de África, también por nuestra historia de colonización, nos vemos más tirando hacia Europa. Aunque los europeos no nos vean así para nada".

La periodista invita a hacer el siguiente ejercicio. «Que se fijen en el vagón de metro de cualquier ciudad grande, toda la diversidad que hay. Luego que se pasen por la facultad y vea cuantas personas extranjeras no blancas hay. Los erasmus, y casi todos son blancos. Las personas migrantes estamos en los cafés, en las calles, en los pueblos, en los colegios y en los institutos. Pero ¿Qué pasa después? No hay personas racializadas en las universidades, porque todavía es tamos en los restaurantes, en los bazares, en el campo o limpiando casas», sentencia Chen. 

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