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Luis Prado: "Cualquiera que se dedica a esto tiene un ego sobradito"

El líder de Señor Mostaza y músico con Miguel Ríos, M-Clan, Fito Cabrales, Tequila o Malcolm Scarpa publica «El tsunami emocional», su segundo disco en solitario

Luis Prado acaba de
publicar El tsunami
emocional.  rubén salcedo

Luis Prado acaba de publicar El tsunami emocional. rubén salcedo VoroContreras

Luis Prado (Alicante, 1972) define su segundo disco en solitario, ‘El tsunami emocional’ (Hall of fame) como una colección de canciones que hablan «de la tragicomedia de la vida». Una tragicomedia, explica el músico en este cuestionario por email, en la que se siente

«

un poco un protagonista que se vuelve espectador, y si cuela, cuela...». 

¿Se le ha exacerbado lo tragicómico en estos tiempos en los que los negacionistas y los terraplanistas que aparecen en una de las canciones han hecho de todo menos esconderse?

Pues puede que se haya intensificado un poquito, pero tampoco mucho, porque yo creo que el germen lleva ahí tiempo, ¿eh?

«El fin del mundo es ya», canta también. ¿Hasta qué punto es un disco víctima de este tiempo?

Yo diría que hay aproximadamente un tercio del disco finalizado durante estos meses pandémicos... El caso es que yo intento no hacer canciones excesivamente pegadas a la actualidad, porque ya sabemos que suelen envejecer malamente, pero a veces es inevitable que te afecte el momento que vives o que vive la sociedad.

Hay bastantes canciones en las que se dirige a una segunda persona. ¿Es usted el primer cantante de la historia del rock sin ego?

Cualquiera de los que nos dedicamos a esto tenemos un ego sobradito... Pero es cierto que yo hago mucha mezcla con la primera y la segunda persona... Estoy pensando ahora mismo que debería hacer más canciones en tercera, que no sé si tengo, como esas que hacía Paul de «Eleanor Rigby», «For no One» o «Paperback Writer»... Que por cierto, Lennon siempre decía que a él eso no le salía, que él sólo sabía hablar de él, y luego de Yoko y él... Bueno, que me disperso, sí, yo a veces he aprovechado para meterme conmigo usando la segunda persona, o he usado la primera sin tener que ver nada conmigo... En este disco hay un par de canciones en las que hablo en primera del plural para ponerme en el lugar de gente poco apreciable, en «Secta para dummies» y en «Quédate con nosotros»; eso es una cosa muy Randy Newman, que a veces se ha buscado unos cuantos líos por poner burradas en su boca cuando su intención es satirizarlas...

¿Como letrista se siente menos cómodo en el terreno íntimo que en el de espectador social?

Como no quiero pinchar el globo, no te diré cuáles pero hay unas cuantas canciones mías que parecen enormemente personales y me las he inventado totalmente. O más aún, pasado un tiempo he pasado por la experiencia o sentimiento del que hablaba la canción. Y eso es lo bueno, que tú haces un batiburrillo, polarizas, distorsionas, te pones en piel de otros, lo mezclas con cosas tuyas. Lo importante es que el que lo oye de repente reciba algo potente combinado con la música, no vea el proceso y le llegue igual que le llega una película o un libro.

«Me río» también es una canción «yo», en la que habla de «no entender nada». Pero podríamos ser una generación entera la que cantase eso.

Uf, no sé, sólo conozco un poco mi generación... Seguramente, más descolocada en ese sentido que dices que la de nuestros padres, probablemente, pero no soy bueno en el análisis social, la verdad...

¿Escribir este tipo de canciones le evita tener que ser más borde en la vida real?

Jajaja, espero que sí, de vez en cuando me quedo muy a gusto... También cuando me despacho conmigo, ¿eh?

Vocoder, campanas, cuerdas, teclados sobregrabados, coros… Musicalmente parece un desquite de «Mis terrores favoritos», su anterior y más sobrio disco. ¿Entró ya al estudio con la intención de no repetirse?

La verdad es que al final entro al estudio con la intención de sacar adelante las canciones... Pero la intención de no repetirse está, y por supuesto, cada vez cuesta más... Supongo que lo de que la mayoría de solos del disco sean de sintes analógicos en vez de piano o guitarra tiene que ver un poco con eso... Otra cosa es que es la primera vez que consigo hacer unas cuantas canciones con ritmos ternarios, como «El fin del mundo es ya», «Renglones torcidos» o «Vals del montón», que era algo que se me resistía. Y otra cosa más, hay mucho mellotron, ¡el instrumento del futuro! 

Lo que si sigue siendo (prácticamente) es «un hombre sólo» tocándolo todo. ¿Comodidad, falta de presupuesto, desconfianza hacia el prójimo?

Bueno, las sesiones de estos discos son bastante anárquicas, y en los viajes que voy haciendo a Madrid a grabar con José Nortes, muchas veces no está claro lo que vamos a hacer hasta que nos ponemos. Siempre es un poco, «¿qué hacemos, añadimos una guitarra, rehacemos la batería de tal canción, probamos un tema nuevo?». Tampoco es algo que descarte en absoluto, ¿eh? Pero bueno, me lo paso bien y así saco partido a haber empleado mucho de mi tiempo en tocar otros instrumentos.

Ahora publicará el disco y supongo que intentará presentarlo en directo, pero ¿cómo afronta el año profesionalmente? ¿Echa de menos las grandes giras con Miguel Ríos, Tequila o M-Clan?

Yo no soy muy girón, cada vez soy más casero, hasta con mi propuesta, pero tenemos para verano una gira acústica con Miguel y tengo que ver cómo está la cosa con las salas para presentar un poco este disco.

Antes de que el fin del mundo sea ya, o incluso antes de que Ana Blanco cambie de peinado, ¿volveremos a ver juntos a Señor Mostaza o incluso tener un disco nuevo suyo?

Algo habrá que hacer, ¿no?

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