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Mujeres y poder: ¿otra forma posible de gobernar?

Varias mujeres jefas de estado han destacado por sus maneras de afrontar la crisis sanitaria

New Zealand en las elecciones 2020

New Zealand en las elecciones 2020

La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern (40 años), forma parte de la última hornada de mujeres políticas al frente de jefaturas de Gobierno. Tienen entre 34 y 44 años y, además de su juventud, tienen en común su ideología de izquierdas. En ese grupo también están Katrín Jakobsdóttir (44 años, Islandia), Mette Frederiksen (43 años, Dinamarca) y Sanna Marin (34 años, Finlandia), que se suman al reducido número de mandatarias del resto del mundo que encabeza Angela Merkel. Según datos de Naciones Unidas, de los 194 países del globo, únicamente 21 están liderados por mujeres.

Ardern, Jakobsdóttir, Frederiksen y Marin han destacado por su gestión de la pandemia, tanto por la rapidez en la aplicación de medidas para frenar los contagios como por su política de comunicación, con mensajes alejados de aquellos en clave de guerra contra el virus expresados por sus colegas hombres. En esto coinciden con las dirigentes más veteranas, como Merkel, la taiwanesa Tsai Ing-wen y la noruega Erna Solberg. «Estas dirigentes parecen haber entendido que sin salud no habrá economía, y eso puede tener algo de visión 360º, periférica, integral, más femenina», asegura la politóloga Verónica Fumanal.

Un artículo publicado en pleno impacto de la primera ola de la pandemia en la revista Forbes sugería que el hecho de ser mujer implicaba una mejor gestión de este tipo de crisis. La socióloga Marina Subirats se muestra cautelosa ante esta afirmación. «El hecho de tener ovarios no nos predispone a hacer política de una manera diferente (…), sino que es la educación que hemos recibido durante siglos la que nos hace primar la preservación de la vida», destaca. Según Verge, estas afirmaciones están basadas en estereotipos sociales de lo que se espera de cada género. 

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