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Festival de Cannes

'El agua', de Elena López Riera: realismo mágico a orillas del Segura que fascina en Cannes

La directora alicantina presenta en la Quincena de los Realizadores su debut en el largometraje, 'El agua', donde muestra una poderosa capacidad para mezclar los mitos con la realidad, convirtiendo lo local en universal.

Un fotograma de 'El agua', de Elena López Riera.

En la zona de la Vega Baja, al sur de la provincia de Alicante, el agua tiene un significado muy especial. Esas tierras se encuentran atravesadas por el río Segura y de él dependen las huertas que, en buena parte, sustentan a la comarca. A veces está seco, pero cuando llega una riada, se desborda con un poder de arrastre monumental anegando todo lo que encuentra a su paso. De generación en generación se han ido traspasando leyendas al respecto. Cada familia tiene las suyas propias. En la de Elena López Riera, que nació en Orihuela, se decía que el río a veces se enamoraba de una joven y se la quería llevar con ella, de forma que, hasta que eso no ocurría, no se apaciguaba su furia.

Esta es la base, casi mitológica, que sustenta 'El agua', la ópera prima de Elena López Riera que se presenta en la Quincena de los realizadores del Festival de Cannes y que supone una evolución natural de todo el trabajo observacional que había realizado la directora en sus cortometrajes, en los que, como ocurre aquí, lo local se convierte en universal. “Para mí resultaba fundamental hacer esta película en mi pueblo, con nuestros acentos, porque al fin y al cabo este relato surge de mi entorno más próximo, de mi familia, de todas esas tardes de calor que he pasado con mi abuela, con mis tías y las vecinas hablando de historias. Era algo que quería reivindicar de forma muy consciente”, cuenta Elena López Riera desde Cannes.  

La protagonista de 'El agua' se llama Ana (la magnética debutante Luna Pamiés, sin experiencia previa en la interpretación) y pasa el verano en Orihuela con las amigas, entre charlas a la orilla del río y botellones nocturnos mientras experimenta su primer amor y sus primeros besos entre los limoneros. Vive con su madre, Isabella (Bárbara Lennie), que regenta un bar de carretera y su abuela (Nieve de Medina). Tres generaciones de mujeres solas que se han ido pasando los miedos de unas a otras, uno de ellos, el que tiene que ver con la naturaleza atávica del río y que forman un extraño matriarcado casi etéreo dentro de ese mundo rural asfixiante plagado de murmuraciones y secretos. 

La ficción y el día a día

La directora no esconde su admiración hacia escritores como Juan Rulfo y su forma de abordar el realismo mágico, pero reconoce que quien más le han influido es la nueva generación de autoras latinoamericanas que mezcla elementos fantásticos con otros cotidianos en sus novelas y que abordan los miedos femeninos de una manera muy telúrica y ancestral. En la conversación aparecen nombres fundamentales como el de Selva Almada (su novela 'No es un río', fue muy importante para López Riera), la chilena Nona Fernández y, por supuesto, Mariana Enríquez. “En todas ellas hay un especial interés por la literatura oral, por la transmisión de las historias, que es algo que vertebra mi película y que la vincula con todo ese acervo cultural latino e hispano en el que no existen diferencias entre la ficción y el día a día”, continúa. 

La mirada de Elena López Riera está cargada de un extraño poder hipnótico. Bascula entre la observación de la realidad y la poesía y se mezclan toda una serie de formatos que convierten 'El agua' en una película tan única como arriesgada, desde fragmentos de archivo de noticias de las televisiones locales a mujeres hablando a cámara en torno a esos mitos que, en sus bocas, se vuelven realidad. Porque para Elena López Riera, la palabra de estas mujeres, su herencia, es una cuestión política. 

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