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Nueva ley

Custodia compartida para las mascotas de divorciados

La legislación a trámite en el Congreso propone que los jueces fijen el régimen de visitas y la custodia compartida de mascotas tras un divorcio

Un chico y una chica pasean a sus perros en un parque de Vigo.

Los animales domésticos y las mascotas dejarán de ser “cosificados” y considerados “semientes” para tener reconocimiento jurídico como seres vivos dotados de sensibilidad, a tenor de la propuesta de ley de modificación del Código Civil que tramita el Congreso de los Diputados. La propuesta incluye que no podrán ser embargados o hipotecados dependiendo de su valor económico sin tener en cuenta “su bienestar y protección”. Además, se incluyen los criterios para que los jueces puedan decidir a quien entregan la custodia de las mascotas en caso de separación y divorcio y establecer un régimen de visitas. El cambio de régimen jurídicos de los animales lleva años en proyecto. En 2017 los grupos parlamentarios aprobaron el proyecto que había presentado el PP, que no llegó al Senado ante el adelanto electoral de 2019. Ahora la iniciativa parte del PSOE y todos los grupos parlamentarios, excepto Vox, la han apoyado.

Aunque no se trata de pleitos habituales, en los juzgados de Familia de Vigo hace tiempo que se formalizan acuerdos con fórmulas diferentes para compaginar los derechos de ambos excónyuges. “Como magistrada no he tenido que fijar nunca un régimen de visitas para mascotas. Siempre han sido soluciones consensuadas. Siempre se procura que las partes se pongan de acuerdo. En uno de los casos se acordó que el perro de la familia, al que todos querían muchos, iría con los niños a casa del padre y de la madre cuando les tocara”, explica la magistrada Dolores Galovart, al frente del Juzgado de Primera Instancia número 12 de Vigo, especializado en Familia.

Galovart: “Tuve un caso en que el perro iba con los niños a la casa que tocara”

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“Yo no tuve ningún problema con mi ex. Teníamos dos perras, madre e hija. Cuando nos separamos él se quedó con la responsabilidad de la madre y yo con la de la hija, pero procurábamos que estuvieron juntas a diario. Muchas veces por mi trabajo le dejaba a la pequeña todo el día, otras veces me llevaba yo a las dos. Quizás no tiene mucho mérito porque seguimos siendo grandes amigos y los dos queríamos mucho a las perras. No teníamos hijos, pero nunca fueron causa de conflicto”, expone Lucía, una viguesa que comparte la “custodia” de sus mascotas con su expareja.

“Me voy de casa, pero con el perro”

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En otras ocasiones los abogados se las ven y se las desean durante la mediación de los excónyuges. Es el caso del abogado Manuel García: “Tuve un matrimonio que tenía dos perros San Bernardo. El marido propuso que cada uno se quedara con una de las mascotas, pero la mujer se negó. No quería separarlos porque siempre habían estado juntos. Finalmente ella se quedó los dos. Una semana después una de las mascotas falleció. Si las hubieran separado tal vez hubiera habido recriminaciones”, recuerda el letrado. El otro caso en el que le tocó actuar fue en el divorcio de una pareja con hijos mayores que ya no vivían en el domicilio familiar. “La mujer quería quedarse con el perro y el hombre también. Finalmente él se impuso: Me voy de casa, pero con el perro”.

“Estamos esperando a ver como regulan todo. La sensibilidad social respecto a los animales ha ido creciendo y en muchos casos parejas sin hijos se vuelcan en sus mascotas. Ahora parece increíble tener a un perro encadenado todo el día, o maltratarlo. Pero hay muchos abandonos de animales. No basta con publicar una norma en el BOE sino se refuerza la educación de los niños. Me preocupa la legislación si no va acompañada de formación. La sanción por si no basta”, expone Vicente Viso, abogado y presidente del refugio municipal de A Madroa.

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