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Los ganaderos asturianos podrán geolocalizar a sus vacas

La Consejería de Ciencia extenderá una wifi que conecta máquinas y permite geolocalizar ganado, monitorizar consumos o saber si los contenedores están llenos

Manuel Álvarez Ron, de la ganadería Baldomero (Tineo), junto a un robot de ordeño con una vaca frisona. | Miki López

Sin necesidad de fibra óptica, un ganadero podría geolocalizar sus vacas, un agricultor podría controlar la temperatura de sus cultivos y un municipio podría instalar una red inteligente de uso de aguas. Todo eso será posible muy pronto en Asturias con la extensión de la red LoRa (significa: largo alcance) por todo el territorio regional. Esta tecnología, en la que se iniciará el Principado desarrollando un proyecto piloto a principios de año, da soporte al famoso internet de las cosas (IoT). Es decir, que permite interconectar objetos cotidianos con internet para tomar decisiones y gestionar mejor. “Nuestra intención es llevar el internet de las cosas a empresas y municipios y posicionar a Asturias a la cabeza del país en este ámbito”, afirma el director general de Innovación, Investigación y Transformación Digital, Iván Aitor Lucas. De hecho, hasta ahora solo Baleares tiene en marcha un proyecto similar al Principado de Asturias.

La red LoRa estará abierta a cualquier usuario y funciona de forma similar a una wifi de largo alcance. Posibilita conexiones inalámbricas en una extensión de hasta 20 kilómetros y, encima, consume poca energía. “Empezaremos por desplegar esta red en nuestras torres de TDT porque es lo más fácil. Aunque luego la idea es dar cobertura a todo el territorio regional. Además, se extenderá muy rápido, no es como el 4G. Es casi enchufar y poner”, explica Iván Aitor Lucas. Para funcionar, esta red necesita una antena que facilite la señal y una serie de emisores inalámbricos interconectados que recibirán y procesarán los datos que proporcionan esos sensores. LoRa lo que permite, en definitiva, es conectar dispositivos o máquinas, de forma que entre ellas puedan intercambiarse pequeñas cantidades de datos a baja velocidad.

Según el director general de la Consejería de Ciencia, Innovación y Universidad, esta tecnología abrirá en la región “un sinfín de oportunidades”. Iván Aitor Lucas pone algunos ejemplos: “Para geolocalizar a los animales de una ganadería o monitorizar si salen de un determinado cercado; para crear una red inteligente de uso de aguas o de energía en un pequeño municipio; para saber cuántas plazas de aparcamiento quedan libres en una ciudad o para saber si lo contenedores de basura están llenos; para controlar la temperatura de los paneles de la miel; para realizar controles medioambientales de calidad del aire o del agua...”. La Administración autonómica será la primera en explotar el internet de las cosas a través de un proyecto piloto que la Consejería está diseñando junto a la cátedra de empresa Thin5G.

No obstante, Ciencia insiste en que su objetivo es llevar la red LoRa “a otros ámbitos”. En especial, a ayuntamientos, instituciones y empresas para que puedan crear sus propias redes de emisores y sensores y realizar las mediciones que precisen. La gran industria también podría beneficiarse, avanzando en su hipersensorización. “Por ejemplo, una máquina pararía ella sola antes de registrar una avería para cambiar una pieza determinada. De esta forma, se ahorrarían costes”, remata Lucas.

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