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Los forenses descartan la paliza al presunto violador de su nieto como causa de la muerte

El informe de la médico que exploró al agredido afirma que las lesiones «desestabilizaron todas las patologías previas»

El acusado de la muerte de su padre. | I.CABANES

Hasta qué punto afectó la paliza que le propinó su hijo, ahora acusado de asesinato en un supuesto arrebato al descubrir que su progenitor presuntamente abusaba de su nieto, en la muerte del septuagenario en julio de 2016, cuatro meses después de la agresión. Esa fue la cuestión sobre la que se centraron ayer las declaraciones de los peritos en el juicio celebrado ante un jurado popular, en el que el procesado, vecino de Torrent, se enfrenta a una pena que va desde los tres meses de cárcel que pide su defensa por un delito de lesiones con las atenuantes de confesión, arrebato y dilaciones indebidas, a los 22 años y medio de prisión por un asesinato consumado, al apreciar las circunstancias de alevosía, ensañamiento y abuso de superioridad, que solicita la acusación particular. Pasando por los nueve años de cárcel que pide el Ministerio Fiscal por asesinato en grado de tentativa con las atenuantes de confesión y arrebato, y la agravante de parentesco.

Los forenses del Instituto de Medicina Legal de València que realizaron la autopsia insistieron en que la causa del fallecimiento fue un fracaso multiorgánico por la gravedad del estado patológico del agredido, con problemas cardiacos muy severos, un carcinoma en el pulmón, anemia e hipertensión, entre otras patologías previas. Así concluyen que no hay elementos anatómicos que indiquen que la causa de la muerte no fuera natural, ya que las lesiones traumáticas ya estaban curadas.

No obstante, el informe de la médico forense que exploró en su día al agredido, de 74 años, sostiene que la agresión provocó la desestabilización de todas las patologías previas que tenía la víctima y que derivaron en su muerte, y que «sin las lesiones causadas no se habría producido la descompensación rápida, progresiva y fulminante de su estado». El compañero que sustituyó en la vista a la especialista —que está de baja— no avaló dichas conclusiones.

Asimismo, lo que sí que quedó claro en la vista es el delicado estado de salud que presentaba el agredido en el momento de los hechos, circunstancia que conocía su hijo y que apoya la tesis del dolo eventual. Puede que no tuviera intención de matarlo, pero asumía la posibilidad de ello cuando le propinó la paliza.

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