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josep antoni mollà soriano

Encara que soc mestre titolat, "profesor de E.G. B.", deia el paper, i he treballat a Correus, el periodisme de "corresponsal", al Noticias al dia dirigida pel mestre J. J. Pérez Benlloch, i després la del Levante, fins que funde en 1987 "Crònica" per a la Vall, mentre ...

Sobre este blog de Comarcas

En este Blog tenen cabuda les meues col.laboracions setmanals a l'edició vall d'albaidina d'este diari: "El mirador del Benicadell" i "la noticia de la setmana a la Vall Blanca". També aniran caent altres escrits amb punts de vista i assumptes diferents, que puga ...


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  • 07
    Septiembre
    2017

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    Valencia Comarcas

    SER DISCAPACITADO FÍSICO NO ES NINGÚN CHOLLO EN EL ONTINYENT DE

    SER DISCAPACITADO FÍSICO NO ES NINGÚN CHOLLO EN EL ONTINYENT DE 2017

    Anualmente el ayuntamiento de Ontinyent, como acontece en la mayoría de consistorios, y ciñéndose a la normativa legal, en pro de ofrecer empleo al reducido colectivo de discapacitados físicos, al llegar la temporada de apertura de la piscina municipal de verano, convoca un número reducido de plazas laborables destinadas a dicho colectivo. Esa normalmente es la cara A del asunto. La que trasciende a los medios de comunicación. Pero existe otra cara B que queda en la sombra, silenciada por el miedo a las represalias de las víctimas, además del desinterés informativo de los medios locales, tan dependientes del pesebre municipal. Un tema que tampoco parece figurar en la agenda de los sindicatos acomodaticios.

    Aunque  los despropósitos también alcanzan a los usuarios, discapacitados físicos, de dicha instalación municipal. Así si el año pasado, a principios de verano, nos desayunábamos con titulares como “La piscina municipal de Ontinyent abre su temporada de baño con ambos vestuarios remodelados y adecuados para personas con movilidad reducida”, en la que no faltaba la foto del alcalde y el concejal de deportes. Se trataba solo de los nuevos vestuarios masculinos, tras casi 50 años, ya que los femeninos se reformaron en 2015. Eran resultado del “Ontinyent Participa”, y su financiación de 220.000 euros, fue adscrita al Plan de Inversiones Financieramente Sostenibles de la Diputación de Valencia. Hasta ahí la cara A del asunto. Sin embargo, llegada la temporada de 2017, el usuario discapacitado se encuentra con que la sala habilitada como vestuario para ellos, tiene pegada una advertencia: “sin uso”. Confirmada por los conserjes y corroborada por el técnico del polideportivo, Toni Soler. 
    A punto de terminar la estación estival, esta es la hora en que los responsables municipales, al respecto, no han movido un dedo. Aunque eso no es lo peor, ya que pese a estar rodeado el gobierno municipal de técnicos, en la materia, que como expertos cobran anualmente una buena pila de miles de euros, aún no han asumido, ni se les ha exigido, ninguna responsabilidad por haber dilapidado miles de euros construyendo tamaña chapuza. Y eso que lo tenían facilísimo. Solo con copiar y pegar, añadiendo algún retoque, al proyecto que se usó un lustro antes en la piscina cubierta. Donde vestuario y ducha se unificó en una única sala, y donde la entrada y salida es independiente, tanto del vestuario de hombres como del de mujeres. Por lo que el usuario o usuaria discapacitada, cuando por su grado de discapacidad precisas la ayuda de una persona de sexo contrario, puede acceder al vestuario-ducha sin problemas. Algo que no sucede en los nuevos vestuarios, cuyas duchas han sido construidas como a 20 metros de distancia, mientras los ayudantes del sexo contrario al o la usuaria discapacitada que los precisan, no pueden acceder a socorrer al usuario-a.

    Este colectivo que contrata anualmente el ayuntamiento sabe lo que pasar las de San Amaro. Encima temen abrir la boca, con el fin de no ser objeto de represalias, ya sea reivindicando mejoras, o evitando los abusos que tienen que soportar en sus condiciones de trabajo, y otras lindezas que escapan a la observación. Lo que no es óbice para tener constancia que la recaudación de la taquilla de acceso a la piscina, estos empleados (sin que les quieran dar solución) al final de la jornada se la tienen que llevar a casa, e ingresarla a la mañana siguiente en una oficina bancaria. Pese a que a veces esa suma asciende a más de dos mil euros.

    Estos trabajadores ya llevan muchos años quejándose de sus deficiencias laborales, al concejal de deportes de turno, lo que en suma ha repercutido en alguna mejora. Pero aún quedan cuestiones pendientes. Así, ahora mismo, si un empleado de estos, por sus circunstancias, necesita acceder al interior del barracón,  en una silla de ruedas, desde el que se cobra y se controla el acceso de los abonados, no lo puede hacer al haber un pronunciado escalón. Amén, como sucedió recientemente, de ser víctimas de insultos y vejaciones por parte de algún usuario energúmeno (que los hay) de la piscina de verano. ¿Motivo? no acceder a realizar un servicio que no es de la competencia de estos trabajadores (el de guardarropía). La guinda la puso un policía local, ligado familiarmente a una concejala del equipo de gobierno, al que acudió en busca de amparo, ante el atropello del que acababa de ser objeto, quién por todo consuelo o información le espetó que, esos insultos “entraban dentro de su sueldo”. Es lo que hay.

    P.D. Valga por esta vez que este escriba sea juez y parte en la argumenta. Un paso legitimado ante el estridente ruido que provocan los palmeros que revolotean alrededor del alcalde, Jorge Rodríguez, lo que le impide escuchar las voces de un colectivo marginal y temeroso. Cuando no le desdibujan la cruda realidad, que también.

     

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