25 de noviembre de 2015
25.11.2015
Ciclo ConecTalks

"Casi la mitad de los mundos conocidos tienen una gravedad similar a la de la Tierra"

El astrofísico Fernando Ballesteros desvela en la Fundación Cañada Blanch un estudio del Observatorio Astronómico de Valencia

25.11.2015 | 19:27
El planeta Tatooine de "Star Wars" y sus dos estrellas.

"Casi el cincuenta por ciento de los mundos conocidos en el Universo tienen una gravedad similar a la de nuestro planeta, pese a las diferencias de composición y de tamaño que existen entre todos ellos", asegura Fernando J. Ballesteros, jefe de Instrumentación del Observatorio Astronómico de la Universitat de València en la Fundación Cañada Blanch. "Se trata de un hecho sorprendente sobre el que aún no hemos hallado una respuesta porque desconocemos las causas que provocan esa similitud gravitatoria", añade el astrofísico valenciano.

Durante su conferencia "La ciencia de Star Wars", dentro del quinto ciclo "ConecTalks" de divulgación científica que dirige Vicent Martínez, catedrático de Astronomía y Astrofísica de la Universitat de València, Ballesteros aprovechó el próximo estreno de "El despertar de la fuerza", séptimo episodio de la mítica saga "La guerra de las Galaxias", para repasar aquellos elementos cinematográficos con visos de realidad. Y ello, a pesar de que "Star Wars" siempre se ha considerado como un ejemplo de mala ciencia por todos los errores científicos que contiene, como las explosiones en el vacío, -que no se oirían por cuanto en el vacío no hay ruido-, o las espadas láser, -que no son factibles ya que el haz de luz no puede estar fijo a una empuñadura-.

Fernando Ballesteros realizó una descripción de los planetas que aparecen en "Star Wars", con sus distintas orografías y meteorologías, y los comparó con los que ya conocemos en el Universo. Tras resaltar la mala representación de la gravedad en las películas tanto en el interior de las naves espaciales como en los distintos planetas, -en los que la gravedad es estándar-, realizó una comparación con los dos mil planetas extrasolares que se han encontrado ya en otras estrellas y avanzó el resultado de un estudio realizado por el Observatorio Astronómico de Valencia: "En torno a la mitad de esos planetas, cerca de un millar, la gravedad superficial es parecida a la de la Tierra a pesar de las diferencias de las masas y las densidades. Es como si lo arreglara la naturaleza y para lo cual de momento no hay explicación todavía", afirmó.

"Fabricar clones es más difícil de lo que se creía"
Durante su exposición, el astrofísico valenciano señaló la robótica como uno de los apartados en los que la creación cinematográfica se aproxima más a la realidad actual. La aparición en el cine de unos robots voladores no tripulados cuya misión es la de explorar, tiene ya un efecto inmediato con los drones que utilizan muchos ejércitos.

Sobre algunas formas de vida que se reflejan en "Star Wars" como la de los clones, Ballesteros la calificó de "factible aunque con muchas complicaciones" y aseguró que fabricar clones es más difícil de lo que se creía hace unos años porque "a menudo no son funcionales, se desconoce porqué cuando a un óvulo le quitas el núcleo y le pones, por ejemplo, el de un animal, el clon muere prematuramente casi siempre". "No es exactamente igual –manifestó- coger un óvulo y fecundarlo con un espermatozoide, que coger el óvulo fecundado, quitarle el ADN y ponerlo otro. No suelen ser viables. O nacen con deficiencias y taras que hacen que se mueran al nacer o viven poco tiempo".

En ese sentido, se refirió a la experiencia española con el intento fallido de clonar el bucardo, un tipo de cabra montesa del Pirineo que se extinguió en 2003. Se crearon unos trescientos embriones, de los que solo llegaron a implantarse en cabras unos treinta y de todos solo uno llegó a nacer. Pero murió a las pocas horas por deficiencias pulmonares.

El coste de construir "la estrella de la muerte"
En cuanto al armamento usado en "La guerra de las galaxias" que pudiera ser factible, descartó las espadas láser, pero destacó la actual utilización por el ejército de los Estados Unidos de unos cañones láser que pueden derribar drones mediante infrarrojos.

El científico valenciano dedicó una parte de su intervención a "la estrella de la muerte", -una estación espacial lo suficientemente poderosa como para destruir flotas espaciales, pequeños planetas o ciudades enteras- y planteó hasta qué punto sería factible un rayo que pudiera destruir un planeta y cuál sería el coste de construir una estación espacial de esas dimensiones.

Sobre la capacidad para destruir un planeta, lo condicionó a la potencia aunque indicó que un láser es capaz de albergar tanta potencia como se le suministre. "El problema estaría en el calentamiento del emisor –afirmó- pero si se lograra disipar ese calor, se podría alcanzar una potencia capaz de perforar la superficie de un planeta, llegar hasta su centro y producir una evaporación de su núcleo a pequeña escala, que eventualmente podría ocasionar algún tipo de colapso planetario". En cuanto al coste de fabricar una estación similar al de "la estrella de la muerte", mencionó un estudio británico que cifraba solo el coste del material en 541.261 trillones de libras esterlinas.

Un monoplaza inspirado en la serie cinematográfica
Por otra parte, al abordar los medios de transporte usados en el cine, se refirió al "hovercraft" que se desplaza sobre la arena de los desiertos del planeta Tattoine y señaló que ya se está desarrollando un tipo de monoplaza similar con apariencia de motocicleta que está inspirado en la serie.

En cuanto a la posibilidad real de realizar viajes interestelares, puso el precio como el mayor problema para viajar a otras estrellas, ya que el presupuesto de esa misión superaría el actual de todos los países juntos. "Para que esa misión fuera eficaz –dijo- la nave debería viajar a una gran velocidad, pero cuanto más te acercas a la velocidad de la luz el gasto energético es mucho más mayor. De hecho, para que algo que tenga peso pueda viajar a la velocidad de la luz haría falta un gasto infinito de energía, haría falta más energía que toda la que hay en el Universo".

Inteligencia artificial y emotividad de los robots
Al abordar la inteligencia artificial, resaltó que se está avanzando poco a poco con la aparición de pequeñas aplicaciones capaces de reconocer textos escritos o comandos de voz que se usan ya en la vida cotidiana. Sobre los robots abrió el debate sobre si es positivo o no que puedan tener sentimientos, e indicó que hay científicos que plantean que para poder relacionarse con una inteligencia artificial sería práctico que se le pudiera dotar de algún tipo de emotividad para que fuera capaz de empatizar.

Fernando Ballesteros finalizó su intervención con una descripción de los planetas más conocidos de "Star Wars" como Naboo o Tatooine y los comparó con otros planetas similares descubiertos. Así, destacó al descubrimiento de un planeta que, al igual que Tatooine, orbita alrededor de dos estrellas que giran una alrededor de la otra al tiempo que el planeta rota alrededor del centro de masas de los dos astros. "Desde ese planeta, si fuera habitable, tendríamos un cielo parecido al de Tattoine con la visión de una estrella blanca y otra anaranjada", concluyó.

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