29 de mayo de 2016
29.05.2016

Gerardo Camps alquiló con dinero público un coche de lujo para actos del PP en Madrid

El candidato contrató un vehículo y chófer cuatro días para moverse por la capital en 2007, por valor de 1.100 euros

29.05.2016 | 04:15

El exconseller de Economía Gerardo Camps alquiló con dinero público un coche de lujo con chófer privado para, entre otras cosas, participar en actos de su partido en Madrid. La conselleria del ahora candidato al Congreso por Alicante le contrató el vehículo durante cuatro días, de los que dos estuvo en reuniones del Partido Popular; y otra más la pasó, al menos en parte, en Valencia a pesar de que igualmente se pagó la cuota diaria del vehículo, que tuvo un coste total cercano a los 1.100 euros.

Las facturas forman parte de la documentación solicitada por el socialista José Muñoz al Consell y ya han provocado una denuncia de Gerardo Camps contra él y contra Mónica Oltra por airearlas. El 3 de septiembre de 2007, el subsecretario y la jefa de gabinete de Gerardo Camps firmaron la solicitud para adjudicar el contrato menor de un coche de lujo „solicitaron un Audi 6„ para que el entonces conseller lo utilizara en Madrid entre el 10 y 13 de septiembre. Apenas 24 horas después de completarse el servicio, la mercantil que recibió la adjudicación le pasó a la conselleria una minuta 1.092 euros.

Facturó el alquiler de un Mercedes „la flota de la Generalitat era de Ford Mondeo„ con 26 horas de servicio del chófer, incluyendo cuatro dietas de comida para el conductor y 500 kilómetros de rodaje. A la conselleria le hubiera salido más barato, desde luego, un transporte con taxi. Con esos 1.000 euros, el conseller hubiera podido realizar hasta 50 viajes por la capital.

La estancia de Gerardo Camps en Madrid tenía que ver, casi por completo, con asuntos desligados de su labor como cargo público. Salvo una sesión del Consejo de Política Fiscal y Financiera, el resto de la agenda fueron actos de partido.

Hace unos días, Gerardo Camps fue ratificado como candidato al Congreso, a pesar de que su nombre aparece en la «Operación Taula» y del más de medio millón de facturas en restaurantes de lujo que autorizó desde la conselleria en los peores años de la crisis.

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