Casi 20 años después de su invención por un maestro de Foios, y con una liga autonómica en la que participan más de 5.000 alumnos de Primaria y Secundaria en la Comunitat Valenciana, el «colpbol» tendrá su primera escuela especializada gracias al convenio que la asociación que dirige Juanjo Bendicho (el inventor del deporte) ha firmado con la Diputación de Valencia. Así lo anunció ayer la vicepresidenta de la corporación provincial María José Amigó durante las finales de la liga que se disputaron en Meliana.

El convenio supone una inversión de 27.000 euros para la puesta en marcha de la escuela de «colpbol», que empezará a funcionar a partir de este septiembre en l'Horta Nord, cuna donde nació esta modalidad. Amigó reveló que tanto Foios como Albalat dels Sorells han mostrado su interés en acoger las instalaciones, aunque dependerá de las infraestructuras de cada municipio, ya que, por ejemplo, el clima en invierno es un factor a tener en cuenta, apuntó Bendicho. La idea, según su inventor, es que en la escuela se pueda practicar este deporte fuera del horario escolar y que sirva de centro de referencia para la formación de arbitros y monitores con el objetivo de «dar mayor profesionalidad y seriedad a este deporte en expansión», comentó Bendicho.

La diputación justificó la inversión en que el «colpbol» es un deporte «cooperativo y asociativo» en el que todos sus jugadores «destacan por igual al poder golpear la pelota solo una vez». Por ello, «hay que potenciar este tipo de deporte, no solo en la escuela sino también fuera», incidió. La diputación también destaca la posibilidad de que otros departamentos de la diputación o la propia Generalitat se sumen a su apoyo a este deporte integrador y extremadamente cooperativo que ya se ha extendido por toda España, Latinoamérica, Alemania y Francia.

En el colpbol dos equipos mixtos de siete jugadores compiten en una pista de fútbol sala con el fin de introducir, a base de toques con la palma de la mano, brazos o parte superior del tronco, la pelota en la puerta contraria. Al no poder nadie golpear el balón dos veces seguidas se atenúan las diferencias de competencia motriz. Esto, junto a un reglamento muy sencillo para evitar conflictos y que permite la movilidad libre al no tener zonas prohibidas, hace que este deporte en el que caben todos se pueda introducir a edades tempranas (4º de Primaria) y que pueda integrar también a niños y jóvenes con discapacidad intelectual, pues a nivel técnico «adquirir la habilidad del golpeo de balón con la mano es sencillo». El juego se disputa en dos partes de 20 minutos en Primaria que se aumentan en 5 minutos cada una en Secundaria. Al no poder cogerlo o retenerlo, el balón no para, de ahí que para responder a esta exigencia los cambios sean libres e ilimitados.Desde que en 2011 el Ministerio de Educación premió al colpbol en sus galardones a la innovación educativa cuenta con una liga autonómica dentro dels Jocs Esportius Escolars de la Generalitat en la que ya participan más de 50 colegios y una quincena de institutos.En una reciente entrevista a este periódico Juan Bendicho (Foios, 1973) explicaba que inventó el colpbol ante «la incongruencia educativa que generan los deportes de equipo» y su «desilusión» porque la práctica de los deportes de equipo tradicionales en la escuela «no sólo perpetúa las diferencias entre el alumnado, sino que además las agranda». «Los más dotados acaparan todo el juego, dejando de lado a los que tienen menor competitividad», lamenta.Esta disimetría, continúaba, «tiene consecuencias a nivel motriz y también en el ámbito afectivo y social» al desencadenar una espiral de «pérdida de autoestima» entre los niños con menos habilidades, que además de no ayudarles a mejorar sus competencias hace «que se desconecten de la actividad física o, peor, acaben odiándola». A todo esto se añade otra realidad negativa, «la excesiva masculinización de los deportes colectivos en la sociedad», pues los tópicos sobre juegos de chicos vs juegos de chicas se replican en el patio del colegio.Así pues, el colpbol, según su creador, surge para «dar respuesta a una necesidad educativa»: que nadie se quede fuera de juego en la práctica deportiva. Por esta razón es obligatoriamente mixto y se juega a un toque. «Nadie puede crear juego por sí solo, siempre necesita a los demás, por ello es un deporte en equipo total de verdad».