Extremos (VII)

23.09.2013 | 02:04

Enrique Montón

Finalizamos este extenso recorrido sobre los récords de los observatorios con el frío, ahora que se nos viene encima el otoño aunque llega con un anticiclón de generosas temperaturas. Un mes es protagonista indiscutible en las medias más bajas: febrero de 1956. Sólo 13 observatorios tienen su mes más frío fuera de ese febrero, marcado por la presencia de una dorsal anticiclónica que invadió la Península Ibérica desde el continente, acompañada por una baja en el Mediterráneo. Esta situación isobárica crea un canal de viento frío desde el continente que trajo temperaturas gélidas como los -7,7 ºC de Navacerrada, los -3,3 de Burgos Aeropuerto ó los -3,1 de Molina de Aragón, valores muy mediocres para una media mensual. Ni siquiera Tarifa, la punta meridional de Europa, superó los 10ºC de media en ese crudo febrero. El récord de Santa Cruz de Tenerife todavía se remonta a febrero de 1920 y supera los 15 ºC. Sin duda, Islas Afortunadas. Sólo 8 observatorios tienen récords mensuales posteriores a los años 50 y nunca son grandes aglomeraciones urbanas: ciudades pequeñas ó medias y aeropuertos, además de Izaña. Entre ellas, Salamanca, Izaña y Alicante Aeropuerto marcaron su récord en el nuevo siglo. El norte y la montaña, latitud y altitud, concentran las medias de las mínimas más bajas. Sólo fuera de esos sectores Morón de la Frontera cae por debajo de 0, apenas -0´3 en enero de 2005. Las mínimas absolutas son todas por debajo de cero, excepto, obviamente, en tres canarios. -28,2 en Molina de Aragón, -24 en Albacete ó los -22,4 de Daroca hablan bien a las claras de lo extremo del clima de nuestras mesetas y serranías. La mayoría de récords datan de entre los años 50 y 70 y sólo seis son posteriores. De nuevo, aeropuertos y ciudades pequeñas. Sigue la sombra del efecto urbano.

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