El ridículo de Rajoy en Bloomberg

Alberto Soler Montagud. Médico y escritor

01.10.2013 | 09:08

En una entrevista televisiva concedida a la cadena Bloomberg por Mariano Rajoy en Nueva York, el presidente español hizo un espantoso ridículo ante Sara Eisen, una periodista muy al estilo de nuestra Ana Pastor quien le preguntó y repreguntó varias veces sobre temas tabú –para Rajoy, para el PP y para el Gobierno– como el caso Bárcenas y la presunta destrucción de pruebas incriminatorias (agendas y discos duros) así como la amenaza que para el mandatario español supondría el regreso de Esperanza Aguirre.

Resulta inaudito que los asesores del presidente dieran el visto bueno y que Rajoy aceptara una entrevista para la que no estaba preparado y a la que Sara Eisen acudió con los deberes bien aprendidos y sabiendo al dedillo todo lo que se cuece en España. Esta circunstancias consiguieron que el perplejo presidente mudara de color, quebrara sus comisuras bucales en sentido inverso al de la sonrisa y seseara más que de costumbre (lo que ya es decir) con un rictus de indefensión que delataba sus pensamientos: «madre mía, a ver como salgo yo de esta si no me escriben en el telepromter algo y pronto».

"Hay cosas que no se pueden demostrar", dijo el presidente ante la pregunta Sara Eisen de si pensaba dimitir si se demostraba la financiación irregular del PP. ¿Cómo nadie le advirtió previamente a Rajoy que decir "hay cosas que no se pueden demostrar" equivale a reconocer «no me pillarán porque las pruebas han sido destruidas»?

Conforme transcurrían el tiempo, fue notorio y manifiesto que si los asesores económicos de Rajoy tienen la misma capacidad predictiva de quienes le aconsejaron que aceptara la entrevista de marras, el futuro de los españoles pinta mas que funesto.

Por si no fuera suficiente con el ridículo de Rajoy interpretando a un lelo hombre de estado, después de la entrevista se filtró la información de que el Gobierno español había presionado a Bloomberg para que censurara los fragmentos donde las preguntas eran mas incisivas o las respuestas de Rajoy mas torpes. Al parecer, y ante la negativa de la cadena televisiva, el PP optó por negar tal presión aunque el mal ya estuviera hecho: Bloomberg consideró una jugosa noticia el intento de maquillar la incompetencia de presidente español y optó por difundir la fallida intimidación de que fue objeto la cadena.

Es inaudito que ningún consejero o consultor advirtiera a Rajoy de que la globalización hace posible que un periodista de cualquier lugar del mundo puede saber, a tiempo real, tanto lo que ha comido Luis Bárcenas en Soto del Real como cual ha sido la última pifia del desabrido presidente del gobierno de España.

A título personal –y va por usted, señor Rajoy– le recomendaría que en su próximo viaje a los EEUU lleve bajo el brazo una pantalla de plasma de cuarenta y muchas pulgadas para asegurarse el éxito en sus comparecencias. También le exhorto a que dentro de su maletín, junto al bocadillo de mortadela, incluya un folio redactado por su paladín y fiel lebrel Francisco Marhuenda con un listado de respuestas vagas a hipotéticas preguntas difíciles de afrontar para un pusilánime como usted.

Se lo digo por su bien, y por el bien de España.

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