22 de noviembre de 2015
22.11.2015

La lonja obliga

La Llotja de Mercaders de Valencia fue templo del comercio, con factura y significado singulares en la vida de la ciudad y en la actividad económica de su entorno.

22.11.2015 | 04:15

Valencia, núcleo de intercambio y transacción. Donde su ateneo es mercantil y el mercado (central) «dels queviures», corazón urbano, es la joya arquitectónica del modernismo. La Llotja de Mercaders, templo del comercio, con factura y significado singulares en la vida de la ciudad y en la actividad económica de su entorno. Sede del Consulado de la Lonja cuyo prior es Vicente Ebri, de las figuras históricas del Tribunal de Comercio y del Consolat de Mar, abrigo y custodia de la «Taula de Canvis i depòsits». Sala de Contratación en la que, su original bóveda estrellada y celeste, simbolizaba el desiderátum de los atributos en la organización comunal más brillante y cosmopolita del siglo XVI.
La Cámara de Comercio de Valencia ha vuelto a celebrar la «Noche de la economía valenciana-2015», tras un paréntesis a raíz de la crisis económica en 2008, cuyo impacto sigue siendo brutal. Después de un período de restricciones municipales en el uso de las instalaciones de la Llotja de Mercaders de València, el ayuntamiento„la Casa Gran„, presidido por Joan Ribó, ha permitido que el impresionante Salón Columnario se utilizara para acoger a los empresarios. Más de 700 asistentes de la Comunitat Valenciana acudieron a la cita, en la tarde-noche de viernes, atraídos por la doble curiosidad de lo que allí iba a ocurrir y cómo se iba a desarrollar en la edificación arquitectónica más notable del gótico civil en Europa, obra de los picapedrers, Pere Comte y Joan Ivars, que la elevaron entre 1482 y 1548.

La «Noche de la Economía Valenciana», marca y acontecimiento, puesta en marcha durante la presidencia de José Enrique Silla, en la Cámara de Comercio (1988-1995), fue heredera de la convocatoria de los Premios Cámara, inicialmente de la Exportación„creados en 1973„, a los que se añadieron los de Periodismo sobre Economía Valenciana. Se dispersó en la presidencia de Arturo Virosque, al redoblar con una cena multitudinaria en la que imperaba un enorme botafumeiro para ensalzar a los presidentes autonómicos de turno, Zaplana, Olivas o Camps. ¿Por qué se pasó de unos galardones en homenaje al comercio exterior a la Noche de la Economía Valenciana?
Así se consiguió que la economía lograra relevancia y reconocimiento. Por la misma razón, los Premis Jaume I, hoy capitalizados por la Fundación de Estudios Avanzados y auspiciados por la Generalitat, tienen su origen en el Premio de Economía„con rango internacional„, que se propugnó desde la Cámara de Comercio, para enaltecer el quehacer económico y la labor de los empresarios. El empecinamiento para que las Cámaras no adquirieran excesivo protagonismo, llevó primero a compartir la paternidad del premio de economía con la patronal Cierval y después a la ampliación hacia otras especialidades, ahora sí, con intención de control, desde la Generalitat que presidía Joan Lerma.
El objetivo de la «Noche de la Economía Valenciana» era difundir el homenaje a las empresas en un acto, con sentido reivindicativo, en el que se hiciera balance de las vicisitudes que afectan a la economía. Se trataba de trasladar a los políticos las aspiraciones y las necesidades empresariales, en tono contundente, para establecer soluciones. El ámbito era el de la autonomía valenciana. Estos encuentros entre políticos y empresarios se ensayaron durante la dictadura franquista, en la inauguración anual de la Feria Muestrario Internacional de Valencia.
La convocatoria de 2015, el marco de la Lonja, acertado en su oportunidad, conducía a realizar un acto empresarial ajustado a las circunstancias de extrema gravedad por la que atraviesan la economía y la financiación autonómica. Visto el papel desempeñado por el ministro de Economía en funciones,„¿qué pintaba allí?„ Luis de Guindos, con vocación de presidir el Eurogrupo y el presidente de la Cámara de España y de Freixenet, José Luís Bonet, quizás se podría haber soslayado su presencia. Posiblemente indujeron la errada práctica de iniciar los discursos en valenciano para luego extenderse en los mensajes de substancia en castellano.
Con muy alta temperatura interna, tras horas de plantón, se explica que el parlamento del president Ximo Puig, fuera de componenda y circunstancias en vísperas de la visita a Montoro, flagelo de las autonomías periféricas. ¿Se desaprovechó la ocasión para llamar a las cosas por su nombre? Cambió el sentido del Salón Columnario para darle orientación horizontal. Sobraban los catafalcos televisivos que restaban espacio al público. La Lonja, desangelada y sublime, obligaba a subir el listón en un marco espectacular y cargado de simbolismo. Lo mejor que tenemos.

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