28 de mayo de 2016
28.05.2016

¡Que vienen los «gatoflautas»!

28.05.2016 | 04:15

La Copa del Rey la ganó el Barça y no la perdió el Sevilla, sino la Delegación del Gobierno de Madrid y su pequeño disparate contra las esteladas. Es lo que ocurre cuando apruebas normas abusivas contra la libertad de expresión y contra el sentido común, que enseguida aparecen personas muy predispuestas a aplicarlas con la excusa de reglamentos deportivos y de la seguridad. Y si no hay ocasión, se busca, que el ambientazo censor no se tiene que desaprovechar. Una joven explicó en su cuenta de Twitter el día del partido que cerca de su domicilio, en los alrededores del Calderón, la policía la denunció apelando a la ley mordaza por llevar un bolso con las siglas A.C.A.B. junto a la cara de un gato. En el acta, que ella misma difundió, especificaba que significaba «all cops are bastards» («todos los policías son unos bastardos»), un insulto ultra, por lo visto común contra las fuerzas de seguridad. La simple imagen del polémico complemente suscita dudas sobre la interpretación de los agentes, pues aparece la cara de un felino y las citadas siglas, y la frase «all cats are beautiful» («todos los gatos son bonitos»).

Al comunicársele la denuncia, la chica proporcionó explicaciones y se negó a firmarla. Cabe recordar que la multa por una infracción leve como según la ley mordaza asciende a 600 euros. La Jefatura Superior de Policía madrileña ha optado por archivar la causa y ha abierto una investigación reservada para esclarecer los hechos, atendiendo a la «ambivalencia» de las mencionadas siglas. Buena cosa sería que lo dejasen correr, ya han hecho bastante el ridículo. En las redes se habla de los peligrosos «gatoflautas» como los nuevos enemigos de la democracia española. Todo el tiempo que la policía pierde en garantizar el orden público de los textiles, sean banderas o bolsos, lo podrían emplear con mayor provecho en vigilar a los verdaderos antisistema: los defraudadores de impuestos, los bárcenas, los púnicos, los vendedores de preferentes, los políticos corruptos y un etcétera cada vez más largo.

Un bolso de gato te hace sospechosa en la calle, y estar gorda te hace sospechosa en la vía virtual más transitada, Facebook. Nótese que escribo gorda, y no  curvie, o XXL, o plus size, o fofisana, o gordibuena ni ninguna de las chorradas de neologismos creados para vendernos ropa a la inmensa mayoría de las mujeres: las que comemos lo que necesitamos para llegar al final del día y no nos alimentamos de eufemismos precisamente. Esa red social ha eliminado la foto en biquini de Tess Holliday, una modelo de tallas grandes, que había compartido el grupo feminista australiano Cherchez la femme, en una pose sonriente y nada comprometedora. Su argumento fue que muestra «partes del cuerpo de forma indeseada» y que la imagen no cumple «la política publicitaria de salud y estado físico» de la compañía, pues hace que quien la ve se sienta mal consigo mismo. A la vez, animaba a los emisores a buscar otra que representase a una mujer haciendo ejercicio. Curioso, pues las generadoras del mensaje lo estaban empleando para publicitar un evento llamado Feminist and fat (Feminista y gorda), que promueve la visualización del cuerpo femenimo de forma positiva, al margen de la dictadura de la moda.

El revuelo que ha causado la prohibición de esa foto ha llevado a Facebook a recular, pedir perdón y aclarar que una mujer obesa no ofende a nadie. He repasado mi cuenta y en la cada vez mayor cantidad de publicidad pagada que me llega sin quererla sigo viendo solo maniquís flacas en poses desmayadas y abatidas. Tal vez sus emisores podrían sustituirlas por otras más saludables, haciendo ejercicio. O incluso comiendo.

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