30 de mayo de 2016
30.05.2016

Nuevas reglas del juego

30.05.2016 | 04:15

Se ha activado en la Comunitat Valenciana un debate sobre la implantación de un Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) para los envases de bebidas, y me gustaría realizar una reflexión que dé contexto a la misma. Existe el objetivo de reciclar el 50 % de los residuos municipales en 2020, pero el nuevo paquete de economía circular lo ha elevado al 65 % en 2030; erradicando además el vertido de residuos reciclables y valorizables y limitándolo a un máximo del 10 % de residuos municipales generados.

Según las últimas estadísticas de Eurostat, relativas a 2014, en España el reciclado material (incluye compostaje) es del 33 % del total de los residuos municipales generados que, según estudios de la Fundación para la Economía Circular, podría elevarse a algo más del 40 % contando los residuos de origen comercial de gestión privada. Todavía existe un espacio de mejora para conseguir dichos objetivos en los metales, el papel y el vidrio. En el plástico, los resultados relativos a los envases de origen doméstico son muy buenos, siendo peores para los que no son envases.

Los biorresiduos suponen el 37,5 % de los residuos municipales y en España ni se recogen separadamente ni se reciclan (compostan) en cantidad suficiente. Los biorresiduos de grandes generadores son casi el 40 % del total y son fáciles de recoger. En los biorresiduos de origen domiciliario está todo por hacer. Otros flujos como el textil, la madera y los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos, pueden contribuir a los objetivos 2030.

En adelante se deberá trabajar en el desarrollo de la economía circular. Los residuos deben gestionarse conforme al criterio multi-R y dentro de una política global de recursos. Puede que las Administraciones abdiquen de esta pesada labor y apuesten por acciones espectaculares, cuyos pobres resultados globales no justifiquen las incertidumbres que generan. El paquete de economía circular pretende que el 75 % de los residuos de envases se reciclen en el año 2030. En España, hoy se recicla ya más del 70% con un sistema optimizable, pero de éxito.
Si del contenedor amarillo segregamos una fracción tan fácilmente reciclable como la que persiguen los SDDR, no se podrá avanzar en la optimización de las recogidas de este contenedor sin un incremento de coste que repercutirá en los municipios y sus ciudadanos. En la UE, el debate en torno a los esquemas de responsabilidad del productor no se focaliza en los envases, sino en otros residuos para los cuales no existe una solución que funcione como, por ejemplo, los residuos peligrosos del hogar.
El dictamen del Senado sobre la futura gestión de residuos en España, de octubre de 2015, no tomó una posición definitiva en relación con el SDDR. Asimismo, el futuro gobierno deberá abordar la nueva normativa sobre envases en los próximos meses. En definitiva, las reglas del juego están cambiando y las cartas se están repartiendo de nuevo. Prudencia.

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