22 de agosto de 2016
22.08.2016

Esclavitud

22.08.2016 | 19:49

La Unesco proclama el 23 de agosto de cada año "Día internacional del recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición". La humanidad ha de cultivar acciones que mantengan vigentes el recuerdo de atrocidades infringidas a congéneres. Tragedias humanas que continúan lacerando a millones de habitantes de la Tierra. Monstruosa esclavitud fundamentada históricamente en el dominio inmisericorde del vencido y que más tarde nutrió su esencia de negocio y abuso de poder. Hoy en día el horror de la esclavitud sobrevive ratificando que cuando "la fuerza física hizo hincarse de rodillas a otro ser humano, abrió la puerta al envilecimiento mediante el más denigrante trato. Reduciéndole a un pingajo humano a fuerza de trabajo" (Jean -Michel Deveau). Razzias y guerras surtían a esclavistas de víctimas; aquellos fueron los antepasados de las actuales redes mafiosas que extienden tentáculos por los cinco continentes poblados. Mercaderes de miserias, dolor y crueldad que no dudan en aplicar vejaciones de todo tipo a personas que, alejadas de sus entornos habituales, sin recursos económicos, maltratadas físicas y psicológicamente acaban acorraladas en una jaula.

Traficantes clandestinos y otros tipos de organizaciones más visualizadas, surten cotidianamente los negocios de trata como "el trabajo doméstico forzado, los falsos matrimonios, el empleo clandestino y falsas adopciones. Internet se utiliza para para la venta de esposas". Muchas personas tras sufrir la más infame servidumbre son incapaces de retornar a sus hogares temerosas del rechazo familiar. "En 1996 el Parlamento Europeo elaboró un programa de lucha contra las prácticas de trata y esclavitud, pero quedó en suspenso por falta de financiación". La explotación infantil, tanto sexual como laboral, existe y es sabido, en países donde los menores trabajan sin remuneración ni libertad; mientras otros muchos chiquillos son utilizados para la guerra obligándoles a matar con armas de fuego, enseñándoles a cortar gargantas.
John Hooper periodista británico afincado durante varios años en Madrid donde era corresponsal de The Guardian (1994), escribió en su libro "Los nuevos españoles" que las prostitutas en España son, cada día más, chicas extranjeras engañadas mediante promesas de una nueva vida. "Hasta 1956 no hubo una ley que prohibiera los burdeles, y nunca llegó a implementarse".

Cualquier dictadura es caldo de cultivo de huidas masivas humanas en pos de alcanzar la salvación, hecho este que aprovechan los esclavistas para alimentar su putrefacto negocio. Aquellos negreros –mongos- que ensuciaron la historia ejerciendo la cruel mercadería pertenecían a "la escoria de las Marinas inglesa, francesa, española y portuguesa"; en las bodegas de sus navíos se hacinaban hombres, mujeres y niños asfixiados por la insalubridad, hambrientos. Moribundos encadenados que compartían oscuridad y humedad con ratas e insectos en travesías infernales durante las que gran cantidad acababan alimentando a los tiburones. Viajeros hacia una tragedia ignominiosa; maltratados, violados, asesinados, torturados. Sin escapatoria posible. Atrapados en el oscuro vientre de bajeles que al hundirse se convertían en herméticos sarcófagos.

Miguel de Cervantes, esclavizado en Argel –trató de huir en cuatro infructuosas ocasiones- bajo el dominio de Dalí Mamí. El genio literario y soldado a sueldo, supo de cuantas calamidades sufren quienes caen en garras de esclavistas sedientos de crueldad y esperanzados en la obtención de ganancia por sus víctimas -"los cautivos más relevantes valían como mínimo, unos cinco mil ducados"-.

África, Europa, las Américas y el Caribe forjaron con sangre "La Ruta del Esclavo" en la que la música al igual que otras manifestaciones culturales fue bálsamo para tanto horror. "El único espacio que les hacía vivir era la música" comenta Jordi Savall -director de orquesta y musicólogo-, tratando de explicar el tesoro incalculable que representa la manifestación artística ante la opresión. En escenarios políticos totalitarios el arte, en sus diversas vertientes, siempre ha sido perseguido o censurado; "la música aporta diálogo, aporta paz".

Walk Free Foundation contabiliza en más de dos millones las personas que viven en condición de "esclavitud moderna" en América, siendo México el país con más alto porcentaje, secundado por Perú, Colombia y Venezuela en el puesto décimo octavo y Guatemala en el doceavo. Las mafias esclavistas contemporáneas surten de trabajadores tiranizados los barcos pesqueros, "fábricas de marihuana", mendicidad y prostitución.

Antes que los negreros la esclavitud se consolidó en otros pagos integrándola al más infamante devenir tradicional de sus comunidades, tal es el caso de las mujeres en la India. El imperio romano fue otro vivero de atrocidades esclavistas; Nerón –sucesor de Claudio en el trono- para alumbrar cierta orgía, convirtió en antorchas humanas a cautivos. En China, Zoe, mujer del emperador "copulaba con su marido mientras contemplaba las ejecuciones de los esclavos".

Cuando un optante al dominio se muestra déspota, detrás hay un "padrino". "Un "padrino" es un persona que situada por encima de usted en jerarquía, puede ayudarle a ascender. Ahonde y encontrará". (El principio de Peter"-Dr. Laurence J. Peter y Raimond Hull-). Capataces miserables, látigo en mano, sangraban a indefensos seres humanos siguiendo las directrices del cabecilla represor.
Los siglos de esclavitud deben ilustrar la continua reflexión. Mediante el recuerdo se posibilitan logros sanadores que unen, ya que todo recuerdo es basamento sobre el que las existencias ya vividas se mantienen efectivas como insuperables guías.

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