02 de junio de 2017
02.06.2017

Petitet (Rumba pa'ti)

02.06.2017 | 04:15
Petitet (Rumba pa'ti)

Conocí a Carles Bosch cuando presidió el jurado de los premios del Festival de Cine y Derechos Humanos, Human Fest, de la Fundación por la Justicia de València. Más tarde coincidimos en otros temas como el Tribunal de Justicia Restaurativa, impulsado por la propia Fundación, tratando de reparar, en la medida de lo posible, las atrocidades cometidas en El Salvador durante la guerra civil y, entre otras, los asesinatos de los jesuitas, cuya formación ambos compartimos, de la Universidad Centro Americana (UCA) de San Salvador.

La figura de Carles Bosch no resulta muy conocida para el gran público pero sí sus obras. Así, Balseros –realizada en compañía de José Mª Domènech y con guión compartido con David Trueba, nominada a los Premios Goya y a los Oscar– alcanzó un éxito sin precedentes en el cine documental español, y es el principal referente, junto con En construcción, de José Luis Guerín, del auge de la producción del cine documental en España.

Más tarde, Bosch rodaría Septiembres, sobre las vidas sentimentales de presos y presas internados en Soto del Real, y posteriormente Bicicleta, cuchara, manzana, para recoger el proceso vital y la lucha de Pasqual Maragall y su familia contra el alzheimer.

Ahora, Carles Bosch, junto a la productora valenciana Sandra Mora, se encuentra en una nueva andadura. El rodaje de Petitet (Rumba pa´ti). Petitet, es un exmúsico gitano, hijo de uno de los palmeros del mítico Peret, afectado por una enfermedad rara, que prometió a su madre moribunda que un día llevaría la rumba al escenario de un gran teatro. Para poder cumplir la promesa, tendrá que reunir una veintena de músicos gitanos, geniales pero indisciplinados, y conseguir el milagro de que se entiendan con€ ¡una orquesta sinfónica! Será el 17 de octubre de este año, con más de sesenta músicos sobre el escenario a los que se unirán las estrellas invitadas con las que había tocado Petitet antes de sufrir la enfermedad.

La historia principal, la que ocupa la cronología de casi un año de rodaje, es la crónica diaria de una carrera de obstáculos. Es la lucha desigual de un soñador contra todas las circunstancias. Y eso es lo hermoso de esta película y del reconocimiento que merece el esfuerzo de Petitet y de Carles Bosch.

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