14 de enero de 2018
14.01.2018

Contra la unanimidad

14.01.2018 | 04:15
Contra la unanimidad

«En ningún problema de ajedrez, desde el principio del mundo, han ganado las negras ninguna vez ¿Acaso no simbolizan las blancas el invariable triunfo del Bien sobre el Mal? El enorme rostro del Gran Hermano miraba a Winston con su poderosa calma: las blancas siempre ganan». Goerge Orwell (1984, escrita en 1947)

Si los empresarios valencianos quieren ser independientes y defender sus intereses –no los de unos pocos– tendrán que ser audaces y emanciparse. La unanimidad elimina al otro como quien se libra de una incógnita. De una espina. Las unanimidades no son espontáneas. Se maquinan con vocación dictatorial y oligopólica. Sería saludable que no proliferen las unanimidades en las próximas citas electorales empresariales. Las Cámaras de Comercio de la Comunitat Valenciana y la Confederación Empresarial Valenciana (CEV) –proyecto de patronal autonómica– tienen previsto elegir sus cargos representativos para los próximos cuatro años. ¿Para qué sirven las elecciones sin alternativas? Nada divide más que la unanimidad. Nada torpedea el funcionamiento democrático como las adhesiones inquebrantables, los asentimientos y las aclamaciones. La unanimidad impone acallamiento y sumisión contra los discrepantes y las minorías.

Esteriliza. La unanimidad es incompatible con la normalidad democrática. ¿Para qué se vota si conocemos de antemano el resultado? El pensamiento unánime es incapaz de justificarse. El sistema democrático requiere diversas opciones y contraste de pareceres. Si todos somos lo mismo, queremos lo mismo y nos movemos con idénticos intereses, ¿para qué procesos electorales? El conjunto empresarial es plural y adquiere sentido a partir de la libertad como punto de partida y en su objetivo final. Libertad del individuo, libertad de empresa, libertad de mercado, libertad para el éxito o el fracaso del proyecto empresarial, personal, cooperativo o societario. La unanimidad es esterilizadora, pueril y traicionera.

Muchos y distintos. Desde su creación en 1977, el asociacionismo empresarial ha padecido episodios de acoso y derribo. No es lo mismo una patronal de libre adscripción como la CEV, que una Cámara Oficial de Comercio cuyas competencias las tiene la Generalitat o que un lobby, que se rige por normas de club jerarquizado como AVE. Ni tienen los mismos intereses los pequeños comerciantes que las grandes empresas de distribución o las enormes superficies, ni los exportadores que los que se dirigen al comercio interior, ni los comerciantes que las industrias, ni las sociedades anónimas ni las empresas cooperativas. Tampoco tienen los mismos objetivos territoriales las empresas radicadas en el área metropolitana de los grandes núcleos de población que los empresarios establecidos en las más de treinta comarcas del País Valenciano. Esta diversidad exige diferentes puntos de vista y distintos modos de actuación. Del resultado y de la satisfacción de cada unidad de producción y negocio depende el clima del conjunto empresarial y la eficiencia organizativa. No se puede comportar con los mismos criterios una empresa familiar que una multinacional o la gran sociedad anónima.

Decadencia. La decadencia de estas entidades proviene de su déficit democrático, de la supeditación a un único partido político, por el deslizamiento hacia la financiación irregular mediante el abuso fraudulento de los cursos de formación, junto a otros ingresos atípicos y por el ansia desmedida de control monopolizador de unas sobre otras. No hace falta la existencia plurifuncional de distintas organizaciones bajo el mando de una sola persona. Que de ser conocida se vería abocada al caos por la mutiplicidad de su actividad. Si permanece en el anonimato, contraviene el principio fundacional de cada una de ellas, en las que, quien las preside, es el máximo responsable de su actividad y de su proyección ante sus miembros y ante la sociedad. Donde tienen un papel delimitado cada una de ellas.

Plurales. Se trata de entidades económico-empresariales. Unas son de naturaleza privada –CEV, Cierval, AVE. Otras son corporaciones de derecho público, que existen por ley y tienen la calificación de oficiales, aunque esquiven su idiosincrasia mediante la creación de sociedades anónimas paralelas para evitar los controles de la Sindicatura de Comptes. Garantía necesaria por trasparencia, justicia y equidad. De ellas dependen, por representación, otras instituciones (ferias) y entidades (SGR) donde se entremezcla lo público y lo privado. No es admisible que las trapisondas, las irregularidades y los dispendios se camuflen tras la opacidad de lo privado, cuando las consecuencias y las deudas son imputadas al capítulo de lo público. Así acaban pagando todos los contribuyentes los desmanes de delincuentes y desaprensivos.
La unanimidad es la tendencia del ser humano a pretender que todos los que se mueven en su entorno se reúnan y se encierren en un solo rebaño, homogéneo y alienante, con las condiciones y el marchamo que algunos imponen según sus conveniencias. El disidente que no entra en el corralito es acusado de rebeldía. Queda reprobado socialmente. La Generalitat mira impertérrita.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine