"Hay que vivir el desamor"

El conocido como Fidel, el niño homosexual y repipi de «Aída», estrena su primera película donde reivindica la normalidad de la diferencia

07.06.2017 | 04:15
"Hay que vivir el desamor"

Durante más de una década fue conocido como Fidel, el niño homosexual y repipi de «Aída», pero a los 26 años Eduardo Casanova ha destapado su lado más provocador y oscuro con su primera película como director, Pieles, un filme que reivindica la diferencia sin miedo a revolver el estómago del espectador.

«Me voy al extremo porque es mi forma de decir las cosas», asegura. «No hay que estar bien todo el rato; hay que vivir el desamor, la ruptura o la guerra, porque son procesos humanos. La humanidad es así y no podemos escapar de ella».

Tras ser recibida con buenas críticas en festivales como Berlín o Málaga, Pieles llegará el viernes a las salas de cine, apadrinada por Álex de la Iglesia, uno de los productores. Y con ella, su galería de personajes deformes y solitarios que luchan por sentirse aceptados.
Una prostituta sin ojos (Macarena Gómez), una chica con un ano en la cara y una boca en el culo (Ana Polvorosa), un joven que quiere cortarse las piernas para ser sirena (Eloi Costa), una mujer con la cara deformada de nacimiento (Candela Peña) o un hombre con el rostro quemado por accidente (Jon Kortajarena).

«No son tanto personajes que luchan por su diferencia como por su normalidad», defiende Casanova, vestido íntegramente de rosa en consonancia con la estética del filme, un envoltorio dulce para un caramelo envenenado.

«Hay personas que quieren ser aceptadas por ser diferentes o que son normales y quieren ser diferentes, o que quieren ser normales, pero cada uno entiende a su manera la normalidad y la diferencia», trata de explicar.

Y es que, por encima de todo, Pieles es un canto a la libertad. «Al espectador no le exijo nada. Lo único que quiero es que la vea y luego opine lo que quiera. Me gustaría que se sintiera completamente libre a la hora de ver y opinar, es lo más justo porque yo me he sentido libre a la hora de crearla», señaló.

Inmerso ya en la escritura de su próxima película, que llevará por título La piedad, Casanova apura y exprime la última etapa de la aventura que ha sido Pieles, antes de que llegue a las salas. Transmite entusiasmo y cercanía. Los actores, desde el set de al lado, le jalean en sus respuestas.

Algunos, como Carmen Machi o Secun de la Rosa, han pasado de ser compañeros de reparto a recibir sus instrucciones. «Me daba pudor dirigir a Carmen y a Secun porque ellos me han enseñado a actuar, pero, cuando empezamos a rodar, ellos mismos hicieron que me olvidara del pasado, se pusieron en mis manos y pude coger las riendas», relata.

Director precoz
Aunque muchos no lo sepan, el Casanova director lleva años, desde los 17, rodando cortos. Uno de ellos, Eat my shit, protagonizado por Ana Polvorosa, fue precisamente el origen de Pieles y se convirtió en un éxito viral.

«Cuando el corto funcionó tan bien, empecé a desarrollar de forma individual otras historias que había escrito sobre gente físicamente diferente y después decidí unirlas, porque creo que las minorías se ayudan entre ellas», recuerda.

Consciente de lo difícil que es sacar adelante una película fuera de los cánones más comerciales, para Casanova las máximas son trabajo, creer en uno mismo y desconfiar de las verdades absolutas.

«Creo en el trabajo. Cuando me siento a escribir, parto de una idea, de una obsesión, de algo que me perturba, y lo desarrollo, pero la regla principal es trabajar». Pieles también podrá verse, en España y el resto del mundo, a través de Netflix.

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