12 de mayo de 2016
12.05.2016
Un paseo para golosos

La ruta más dulce

Una iniciativa privada realiza un recorrido por cuatro históricas pastelerías de la ciudad y explica la historia del Gremio de Maestros Confiteros de Valencia

12.05.2016 | 04:15
La ruta más dulce

Las confiterías La Rosa de Jericó, Monplà, Granja de San Andrés y Dulces Martín forman parte de «La ruta de la confitería valenciana», que pretende reivindicar la labor artesanal del gremio de pasteleros valencianos.

La historia ha atribuido a la reina gala consorte María Antonieta la altanera frase «que coman pasteles», ante un pueblo enfurecido, sin harina para su pan de cada día, que atravesaba la vorágine de la Revolución francesa. Mucho más tranquila discurre «La ruta de la confitería valenciana» o «de las pastelerías», puesta en marcha por la empresa valenciana Adzucats, con el apoyo del Gremio de Maestros Confiteros de Valencia. Se trata de un «goloso» itinerario con paradas en cuatro históricas confiterías de la ciudad: La rosa de Jericó, Monplà, Dulces Martín y Granja de San Andrés.

De alguna forma, explica Yago Pérez, gestor cultural y turístico e impulsor del recorrido, «queríamos unir la relación que hay entre el capricho de un pastel o tartas con la burguesía de hace más de un siglo». Esa burguesía „recuerda Pérez„ «residía en el Eixample y qué mejor lugar para desarrollar la ruta que el Plà del Remei, donde están dos de las mejores pastelerías de la ciudad y de España». «Además podemos explicar el contexto artístico del entorno relativo al modernismo y eclecticismo de una zona realmente personal y bella de Valencia», apunta el gestor cultural.

El recorrido parte del Mercado de Colón y recorre las cuatro confiterías, situadas en las calles Hernán Cortés (Rosa de Jericó), Pizarro (Monplà), Xàtiva (Dulces Martín) y San Vicente (Granja de San Andrés). Con una duración de aproximadamente dos horas y concebida para grupos reducidos, la ruta entra en estos establecimientos que, en algunos casos enseñan su obrador y cuentan la historia de su existencia, así como la del propio gremio artesano.

Pérez destaca que uno de los objetivos de esta iniciativa es impulsar «un oficio que no está del todo reconocido por los mismos valencianos». Al respecto, insiste en que «la gente aprecie su propio patrimonio gastronómico. De hecho, dos de las tres pastelerías que visitamos se consideran de entre las mejores de España, como son La Rosa de Jericó y Monplà».

Además de explicar la labor de los artesanos y la historia de los locales, la ruta es una oportunidad para conocer el entorno. El guía turístico Paulino Mollá es el encargado de explicar las distintas vertientes patrimoniales valencianas (gastronomía, Fallas, arte, historia...) que giran alrededor de la ruta.

Aunque no quieren revelar detalles sobre cada una de las pastelerías, para no aguar el «factor sorpresa» del paseo, Pérez explica de la Rosa de Jericó que en 2015 cumplió 125 años. «La saga Jericó proviene de la Puebla de Valverde (Teruel). Luego a pasaron a varios destinos como Segorbe, Navajas... hasta llegar a la calle Comedias, Paz y Hernán Cortés, desde 1983. La alta confitería con la pastelería tradicional es lo que les demandan sus clientes. Quizá estén más especializados en el producto natural, almendra de muy alta calidad, cremas, natas, merengues y chocolates. Como anécdota, Carlos Jericó nos ha enseñado en alguna ocasión la pequeña agenda escrita a lápiz de su abuelo a la hora de realizar las confecciones de sus productos para que le salieran los mejores pasteles posibles», señala.

Monplà, con Salva Plá al frente, nació en 1960 y se trasladaron a la calle Pizarro en 1973. «Las frivolidades y sabores novedosos son un punto a favor de uno de los confiteros más reclamados por la escuela de confitería de Madrid donde le llaman para dar clases. Monplà y la Rosa de Jericó son consideradas dos de las mejores pastelerías en España. La confección de muy diferentes tipos de panes artesanales con el 100 % de ingredientes naturales le han posibilitado ser conocido fuera de la C. Valenciana como una de las pastelerías con productos más saludables. El pan de centeno o de kamut forman parte de su gran variedad de panes».

Dulces Martín, en activo desde 1945, está actualmente gestionada por una familia de Mora de Rubielos (Teruel). «No añaden pesticidas, todo es natural, para ofrecer la mejor calidad a los clientes», recuerda Pérez.

Finalmente, Granja de San Andrés tiene a Álvaro Furió al frente. «Destaca su pastelería tradicional. No es un artesano de frivolidades salvo en el apartado del chocolate. Es una de las mejores bombonerías-pastelerías de Valencia. Ubicada en la esquina de San Vicente con Matemático Marzal nació en los años 40 y ha sido premiado en las dos ediciones del gremio de confiteros como la mejor pastelería en la elaboración artesanal del producto en las figuritas de Sant Donís». «Por cierto „añade Pérez a modo de curiosidad„, su nombre se debe a la existencia de una granja en el solar donde se halla actualmente la pastelería de la familia Furió». 

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