17 de agosto de 2016
17.08.2016
Parque

Dos nuevos inquilinos llegan a Bioparc desde Holanda

Se trata de dos ejemplares de kobo, una especie de antílope, que provienen de Safari Park Beekse Bergen

17.08.2016 | 12:18
Dos nuevos inquilinos llegan a Bioparc desde Holanda

En Bioparc Valencia podemos contemplar hasta 9 especies de antílopes y cada una ellas tienen unas características específicas y muy curiosas. Desde su tamaño a sus maneras de reaccionar ante el peligro. Descubrirlas es una bella forma de acercarnos a estos mamíferos y a nuestro compromiso en su conservación.

Hoy el protagonismo lo tiene el kobo porque dos nuevos ejemplares se incorporan a la visión espectacular de la sabana verde de Bioparc. Provienen del Safari Park Beekse Bergen de Holanda y son una hembra de 2009, Chanel, y su joven hijo nacido en 2015, Jaiv. Vienen para acompañar a Nico, el macho adulto que reside en Bioparc, llegaron hace unos meses y, tras la aclimatación, se han incorporado estos días al recinto multiespecie que recrea las verdes praderas de la sabana africana. El macho joven en el caso de esta especie no supone un problema ya que los kobos no son territoriales y es frecuente verlos en la naturaleza en una misma manada. Los distinguimos fácilmente por sus cuernos que pueden llegar a medir un metro de longitud mientras que las hembras carecen de ellos.

El kobo o antílope acuático oriental, tiene un cuerpo y cuello largos y la patas cortas aunque es un gran corredor. Son de color marrón grisáceo y con la edad su pelaje oscurece, al contrario de lo que ocurre en los humanos donde las blancas canas muestran el paso de los años. Les caracteriza un anillo blanco en la parte posterior de sus cuartos traseros y posee unas glándulas que producen una secreción impermeabilizante de fuerte olor muy similar al almizcle. Este aroma impregna su carne en los individuos más viejos, lo que les hace ser poco apetecibles para sus depredadores como leones, hienas y leopardos. Además, su carne no es comestible para los humanos.

Es un antílope muy dependiente del agua, de hecho ante los peligros se refugian en ella. Su alimentación es de gran variedad de herbáceas, su vida media es de 18 años y se reproducen una vez al año con partos de una sola cría. El kobo habita zonas de sabana verde próximas a fuentes de agua y su población se distribuye desde Somalia y Kenia en el norte, hasta Sudáfrica en el sur, pasando por Tanzania, Zambia, Zimbabue, Mozambique y Botsuana. Y en Bioparc Valencia podemos verlo convivir con jirafas, blesboks, impalas, gacelas de Thomson y diversas aves como ibis sagrados y jabirús africanos.

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