13 de febrero de 2017
13.02.2017

Roger de Flor, la plaza del pilar y el barrio sedero

14.02.2017 | 02:03
Roger de Flor, la plaza del pilar y el barrio sedero

Ahora con «la Ruta de la Seda», nos encontramos con «vellut», del italiano «velluto», terciopelo. «Nosaltres els valencians, tenim fama de meninfotisme», de mimetisme i «folloneros» com (això del «amb» encara no ho tinc clar) lo demès si, menys (menys?) lo de dir «escric en valencia» (On fique l´accent?) Perque si la AVL o la CVL?, estem apanyats», segons R.P. Lluís Fullana.

Pero yo quiero ser valenciano universal y español, en donde una época hubo que no se ponía el sol€ Nací en un barrio, de nombre Murviedro, después Morvedre, formado en lo que fue la Via Augusta, un arrabal que creció y creció hasta ser un pequeño pueblo, que acogió gente de toda España, por lo que, los que hoy despotrican y hablan de mestizaje, no saben lo que dicen, pues «nosaltres» (o «mosatros») veu del poble valencia (on fique la tilde?) o «nosatros», es altra forma de dir «nosotros». Ahora que se nombra con nombre español, o sea Sagunto, ya ha ido desapareciendo el sabor valenciano de Conchita Piquer, por citar a alguien. Ya es Valencia, pero aún se habla el Valenciá, dejando fuera modas y costumbres de otras ciudades de España. No más «Castellano», que se perdió con la mezcla del salero andaluz, del gallego, dando un giro a los sonidos, a las palabras€

Ya se perdió aquello de «País Valencia» (ya, ya, la tilde, sí). Pudo más el «meninfotisme» y la variedad de nuevos vecinos, de todas razas y nacionalidades. Por eso, pienso que el obligar a aprender otros idiomas es una barbaridad, un error, pues lo que tenemos que hacer es concienciarnos que la tierra ha cambiado, que el amor al nido es sagrado, tanto como el que demuestran las golondrinas, que siempre van a buscar el nido, el de sus padres, y tal vez deshecho por falta de inteligencia o de valores de las personas, o simplemente por sadismo, y ese rencor, rabia y agresividad de los tiempos que corren.

Está bien, sería muy hermoso que se cambiara ese desorden y apreciara, aparte lo pedante, las modas, los acentos ayudando a la memoria histórica, pero la de siempre, no la de crear más agresividad y odios€

Así por ejemplo tenemos la calle Roger de Flor, robando su nombre a un barrio de siempre famoso, El Pilar. Ahí es donde meto el dedo en la llaga, no en si tenemos una o dos, o tener que aprender idiomas extranjeros para recuperar «la nostra llengua, la valenciana», con acento o sin él, eso por amor al «nido» que nos vio nacer, bien está que se estudie, pero no se obligue, no lo merece el verdadero sentir valenciano. Cómo he de repetirme, Don Vicente Blasco Ibañez, que tan alto dejó nuestra «terreta» y la llevó a las américas, en donde la «Madre Patria», sigue a pesar de los años, siendo querida y el español es su lengua, con las variaciones mismas, en acento, sonido y palabras del salero andaluz, del centro€ apropiándose de anglicismos de otros países.

Roger de Flor era un mercenario, llevaba armadura y demás, un fanático xenófobo y matamoros por chulería. Roger de Flor nos robó, no él, sino «els valencians», que no se preocupaban de la tilde, pero se buscaba figurar con traducción, no siempre acertada, de su nombre. Así, el barrio, con su calle del Pilar, con lo que representa el icono, para exactitud también significa: «nombre con que se designa cualquier imagen venerada por los rusos cristianos de rito bizantino». ¿Y ésta es la palabra de moda?

¿Quién era Roger de Flor? ¿Qué tenía que ver con Valencia? Con acento como siempre, o mejor, sin acento, pues no hace falta. El mencionado Roger de Flor, no «de Lauria», era un templario, un guerrero de la orden, a la que se unió después de luchar como oficio.
Como miembro de esa Orden se fue a Palestina, y como un Capitán Trueno cualquiera, se dedicó a matar moros. Fueron tan apegados al Papa, Príncipes y Reyes, que no dudaron en deshacer esa orden que figuraba como banqueros de cuantos dichos miembros de alta cuna, cometiendo toda clase de despropósitos, robos, crueldad€

Y ese Roger de Flor nos robó esa calle, dejándonos sólo la Plaza del Pilar, patrona de nuestras raíces, en parte€ La prueba son Els Serrans, El Barrio dels Seders, que no Velluters.

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